domingo, 22 de diciembre de 2013

La cueva

"...Al rato de permanecer en aquella tenue luz, la oscuridad que delineaba las paredes comenzó a danzar ante sus ojos, como una sustancia viscosa y viva. 
Le parecía oír sonidos, siseos, pasos, ecos de voces cuya distancia no impedía detectar su malignidad.

No tardó mucho en sentarse en cualquier parte entre las sombras, agotada por la constante alerta.
Y en su descanso se dio cuenta de que aquel lugar era en verdad un pozo de calma. Sus imaginaciones de espanto desaparecieron en el completo silencio. Todo se fundía en ese vacío; el tenue crepitar de la llama solitaria, la ocasional gota de agua que se deslizaba; horadando durante siglos la roca, el latido de su corazón, el pitido de la electricidad recorriendo su sistema nervioso; dando vida a ese mismo pensamiento. El vacío lo era todo, el silencio no dejaba nada."