lunes, 5 de agosto de 2013

Los dioses no pactan




>>Estoy bajando del tren, con los nervios ahogándome desde el fondo del estomago hasta el pecho, revolviendo mi corazón y atando mi lengua, haciéndome mirar con los ojos enloquecidos de un lado a otro.

Hay tanta gente. Al fondo junto a las escaleras, veo a un hombre famélico con una cría de gato regordeta en su hombro, que lo observa todo con una calma impropia de su edad. Me hacen sonreír, pocas cosas lo hacen ya. 
Es entonces cuando tú me encuentras, te acercas a mi mientras yo solo me fijo en la extraña pareja, me ves por primera vez mientras aun estoy sonriendo y sonríes, justo cuando me giro para descubrirte.
Algo pasa, en cuanto veo tus ojos, algo me advierte, algo me aterra. Pero también vuelven los nervios y se me esta olvidando.

Parece que alargas el brazo para darme la mano, yo quería darte un abrazo, y justo entonces me coges la maleta y me das un único beso en la mejilla, vuelvo a sonreír.

- Vamos, he preparado algo para comer, espero que te guste y no sea demasiado espantoso.-dices mientras caminas rápido hacia la salida

-Seguro que cocinas bien, no te hagas el modesto.


>>Ahora estoy en esta cama, todo es como imaginaba, como deseaba.
Oigo tu respiración mientras duermes, y siento un frio creciendo muy dentro de mi, quemándolo todo, duermo al final pero con miedo a los sueños.

>> Me has despertado pronto, con la alegría de un niño en los ojos, como si nunca te hubieran roto. Vamos a caminar a un lugar bonito, comemos allí, entre dos arboles bien grandes y robustos y me quedo dormida sin querer. Empiezo a estar tan casada de repente, tirito de frio en pleno verano y tu me abrazas aunque no es suficiente. Cuando abro los ojos de nuevo mi cabeza esta en tu regazo y no has dejado de mirarme, la dicha me llena, mientras algo me aterra.

El atardecer avanza, me parece que mas deprisa de lo normal, pero no me importa, sigo entre tus brazos. Hasta que finalmente nos ponemos en pie, tienes que ayudarme porque tengo las piernas como dormidas, pero aunque me ayudes siento que me caigo.

Estoy en el suelo, me duele todo el cuerpo pero al mismo tiempo no lo siento mio, el frio esta ocupándolo por dentro, echándome. 
Ya no sonríes, ya no estas alegre como un niño, gritas, me gritas, encima de mi y yo en el suelo, hay sangre en tus manos pero estas ahí, a mi lado, así que no me importa, sonrio.

>> Hay luces blancas, el frio me ha dejado un hueco aquí en mi mente, pero ya no siento nada mas. Sigues gritándome mientras las luces van deprisa sobre nuestras cabezas, entonces noto que hay otras personas y comprendo que estoy en un hospital, se de repente que el precio esta siendo cobrado. Entonces me revuelvo, golpeo estas paredes heladas en mi interior, golpeo, golpeo, grito, la furia derrite, me deja ser consciente, pero ya estoy atrapada dentro de mi misma.

- por favor diganme que le que pasa, ella no vive aquí, yo soy la única persona que conoce.
- si no eres familiar no puedes pasar, son las normas.
- pero tiene que entenderlo, nadie va a venir, solo estoy yo.
-hablaré con el medico, espera.

Oigo una concisa conversación encerrada en metal, luego unos pasos se acercan, una voz confiada y tranquila habla con cierto temor.


- no se como decirte esto chico... la verdad es que me siento desconcertado. No sabemos que le ocurre, no está enferma pero se esta muriendo.-hay una pausa en la que algo se rompe.- Necesito que me digas de donde viene para pedirles el historial, quizá ya estén al tanto de esto y podamos hacer mas.

La furia me reclama, me desvanezco entre la ondas de la superficie de mi conciencia, sumergiéndome mas y mas profundo en esas aguas negras que ha dejado el hielo al deshacerse.

>>Les estoy llamando y siento sus inteligencias escuchando, pero no acuden, parece que se ríen.
Hice un pacto con mis dioses ¿qué clase de dioses hacen pactos? Los dioses otorgan sus dones como premio, protegen, alientan, crean o destruyen, pero jamás pactan. Ahora tengo la mente más clara que nunca.

Hacía no suficientes años, estaba tan desesperada que mi dolor me atrajo hasta ellos; una noche como otras noches en una vida que ya no tenia sentido, tuve un sueño oscuro y largo, como si viajara a través de un cielo nocturno completamente vacío, flotando entre la nada y el suelo ensombrecido por la falta de sol. Hasta que aparecí en una sala también negra e infinita, pero no vacía. 
A mi alrededor había una especie de tronos de piedra en los que nadie se sentaba, al poco tiempo, aparecieron ellos, caminando a mi alrededor, figuras que reconocí al instante.

Ahora pienso que solo se mostraron bajo esa forma porque sabían que me haría sentir bien.

Ella fue la primera en hablarme, con palabras tiernas que me llenaron de un sentimiento de pertenencia y validez.

- Al fin has llegado a nosotros, te enviamos todos esos sueños, todas esas señales durante tu corta vida, sabíamos que nos encontrarías.-hablaba como una madre orgullosa.
- lo sabíamos-dijeron las otras voces, también cálidas.
- ¿Sabéis por que he venido?-inmediatamente me sentí avergonzada por aquella pregunta, ellos podían ver todo lo que había dentro de mi, claro que lo sabían.- ¿Es él real? ¿existe en mi mismo mundo? ¿Esta buscándome también? ¿sufre?
- Si-dijo ella acariciándome
- Si-dijeron las demás voces
- Deseo encontrarle, como sea... pero... mejor, deseo que el me encuentre a mi.
- ¿Darías cualquier cosa a cambio?-se acerco ella aun mas, melosa
- ¿cualquier cosa?-las otras voces elevaron el tono
- Si.-mire la oscuridad detrás de sus brillantes figuras como si pudiera ver algo, quizá una respuesta. Pensé la siguiente frase largo tiempo, lo que juzgue en aquel momento, enajenada por la soledad y el dolor, que sería un trato sin falla alguna.- Una vez el me encuentre, una vez sea consciente de que soy yo, sin lugar a duda alguna, podréis llevaros mi vida.

Yo creí, creí... creí que seria tan vieja cuando eso pasara que la propia muerte ya se habría encargado de llevarme. Creí... creí...

>>Aun tan lejos noto tus dedos entrelazando los míos, siempre te he notado, y tu a mi... por eso seguiré llamándoles, tengo que convencerlos de algún modo, sacar mas tiempo aunque sea un poco, aunque sea para morir por ti y no solo por tenerte.