viernes, 21 de junio de 2013

Mientras ella reía...

Aun seguía allí en esa oscuridad, yo en mitad de una infinita negrura humeante como si jamas hubiera estado en otro lugar, como si no existiera otro lugar.
No estaba sola esta vez, frente a mi, otra yo que me miraba con mis ojos sin ser mios, y en ellos solamente pude encontrar la frialdad mas pura.

Ella sonrió, su rostro parecía cortado a la mitad por el filo cruel de uno dientes blanquisimos.
Entre sus dedos se escondía el mango de un cuchillo largo, su hoja resonó en una aguda. Ella lo esgrimió creciendo su sonrisa, hundiéndolo finalmente en su vientre, igual a mi vientre.
La tensión que mostraba su mano al sujetar el arma mientras esta cortaba, forzaba a sus tendones a mostrase bajo la piel. Sangraba a borbotones con el lento y constante avanzar de la hoja en su interior, mas y mas dentro cada vez. La carne oscura del interior por fin se encontró con el exterior en un sonoro chapoteo de tejidos. La sonrisa crecía. Cuando de ella manaron cientos de manos humanas con todos sus dedos esforzándose, agitándose, alargándose hacia mi.
Mientras, ella reía...

miércoles, 12 de junio de 2013

Mientras yo sangraba...

Era una tarde de sol, pleno verano. Gran cantidad de personas pululaban en todas direcciones, sin propósito ni medida, solo gente tras el cristal de mi percepción. Me sentía dichosa, quizá solo estaba despistada, alejada de la verdad durante el tiempo suficiente, porque una presencia reconfortante caminaba junto a mi, bajo ese sol sin fin.
Tomó mi mano y sonrió como sonreía siempre que estaba tranquilo, esas arruguillas de sus ojos que tomaban carácter al doblarse bajo la fuerza de sus mejillas, me hacían sonreír a mi también. Y mientras mis labios se curvaban hacia arriba, note en mi boca el sabor ferroso.
De mis encías broto el rojo liquido como de una fuente rebosante. Broto de mis ojos y de mis fosas nasales, de mis oídos y de mis dedos, caía, caía...
El suelo de baldosas brillantes se llenaba de los gotones que estallaban y morían contra él.
Tu mano se aparto de pronto, las voces de toda esa gente se extinguieron, la brisa entre las ramas, el mismo suelo firme. Todo, se disolvió en una humeante negrura infinita.