martes, 15 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XVI

«Creo que gran parte de la historia la conoces de antemano y no podria contarla de otra manera mejor si fue la verdad lo que conociste, aun asi comenzare desde el principio de nuestros tiempos.
Cuando nosotros llegamos a vuestra dimension, el mundo no era distinto al de hoy mismo, la vida era fuerte y esplendida, el aire limpio, habia mas humanos, por supuesto, pero sus mentes eran como las de los niños, no conocian el dolor.
Nosotros nos mantuvimos alejados, atentos a vuestro desarrollo y aprendizaje, vimos como penabais los muertos como algo natural y como mas tarde, comprendias el secreto del nacimiento. No supisteis de nuestra existencia en vuestra tierra hasta mucho despues, cuando uno de nosotros se sintio mas profundamente atraido por una de vosotros que ningun otro de mis atepasados. No era el amor que se puede setir entre amantes, ni entre hermanos o padres e hijos, no creo que pudieras entenderlo si tratase de transmitirtelo con este idioma, pero puesto que no conoces otro solo te dire que iva mas alla de la carne y lo unico e individual.
Aquel dragon se revelo ante la humanidd, nosotros no pudimos hacer menos que acompañarlo y asi se dio el primer contacto, los humanos aun sin maldad pero ya cerca de ella nos admiraron como a grandes montañas o a fuertes cazadores pues no conocian nada mas. Nosotros no deseabamos adoracion, sin embargo tampoco hallabamos el modo de que se sintieran en hermandad con nosotros, pronto, desearon cazarnos para demostrar su valor.

No fue algo malvado, sencillamente, no nos dimos cuenta de que los hombres teneis una vida extremdamente fugaz y aunque nosotros nos presentemos ante aquellos, ellos pronto murieron y nuestro recuerdo fue desvirtuado en leyendas.
Muchos hombres perecieron en nuestra busqueda, no luchamos contra ellos pues que resultaran vencedores era imposible y encontrarnos aun mas.
Sin embargo sus familias y amigos al ver que nunca regresaban, nos condenaron, nos tornaron seres horribles y oscuros que solo deseaban consumir sus almas junto con sus cuerpos. Los hombres se convirtieron en seres hechos de desprecio y envidia, creyentes de la sabiduria a traves del sufrimiento, la desesperanza, el olvido, la soledad... Pero a pesar de todo ello, nosotros seguimos amandolos, porque sabiamos que en sus corazones reposaba la bondad verdadera, la capacidad que poseian de hacer el mal era solo una muestra de la fuerza que tambien desrrollaban para el bien.

Hubo guerras, infortunios, desastres, la humanidad crecio  sobre esa inmundicia llamandola gloria y ningun extremo del mundo fue libre.

Un dia, uno de nuestros ancianos tomo una decision, eligio a unos humanos de entre todos los demas para concederles dones que les permitirian guiar al resto de sus congeneres hacia la paz. Aquellos elegidos se diriegon hacia nosotros como en un sueño, sentian que la fuerza que les guiaba podia atraerlos a ese lugar desconocido aunque fuesen ciegos o enfermos. Ellos fueron los primeros magos de vuestro mundo y practicamente los ultimos.

Cuando llegaron de nuevo a sus hogares fueron repudiados en la mayoria de los casos, otros pocos, lograron ser aceptados en pequeños grupos selectos que ayudaban a preservar y ocultar esos dones para que no se hiciera presa en ellos. El resto lo sabes todo, de modo que continuaremos hasta la guerra...

En la guerra no hubo realmente vencedores, la humanidad fue practicamente arrasada y nosotros nos dejamos morir por el dolor de ver vuestros corazones heridos. Hubo multiples veces en las que alguno de vosotros se paraba frente a uno de los nuestros y solo podia decir: que hermoso.
Contagiado por nuestra paz, pero aquello no podia durar y si bien otro humano se acercaba rapido al ver al dragon desprotegido y acababa con el.


Nosotros solo veiamos a los niños entre la sangre y el barro, a la viudas que se dejaban aplastar por los soldados, a los jovenes que temblaban sabiendo que no vivirian para poder acariciar a sus nietos, a los generales que dudaban una y otra vez en atcar cuando miraban nuestros ojos de cerca. Pero todos lo hicieron finalmente, no pudieron escapar del odio.
De aquella forma fue, y creeras ahora que nos dejaron alli en el campo para que sirivieramos a su madre tierra, pero no fueron tan benevolos. Nos cargaron y nos transportaron muertos hasta las ciudades, alli nos despedazaron, usaron nuestra carne, nuestras garras y colmillos, nuestros ojos, escamas... para toda clase de utensilios. Los ancianos tuvieron que soportar ver como los cuerpos de sus hijos que habian dado su vida por una humanidad ignorante y fria, ahora ni siquiera podian regresar a la tierra y a la paz, servian para armas que tenian enl unico fin de poder matar a otros de su especie, servian para magias oscuras que solo traian desorden y sufrimiento...»

Estube mirando el cielo todo el tiempo, pero entonces, hacia el final de su relato tuve que dirigirme directamente a sus pupilas, hipnoticas y desoladoras. La tristeza de su alma era tan pura e intensa que solo pude llorar amargamente, en completo silencio... cuando termino secoó mis lagrimas con su suave piel, y vi como una sola de las suyas se deslizaba mejilla abajo hasta el suelo.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XV

Pasaron tres días mas, el venia todos y cada uno de ellos a la misma hora, me esperaba frente a mi reciente vivienda y me acompañaba hasta el anochecer. en aquellos días desee preguntarle el motivo del asesinato de mis padres, cada segundo, cada décima, en cada paso y suspiro ellos me susurraban. El me preguntaba, casi incitándome, por mi pasado, mi niñez... aquellas cosas que debían ser tan sencillas y felices, inocuas. Pero una sola de mis miradas le hacia guardar silencio hasta alcanzar otra nueva pregunta o respuesta apartada de aquel dolor.

Mi corazón se derretía lentamente con sus gestos y torpezas, pero la amargura no me dejaba dormir, no me permitía sonreirle porque solo arrastraba culpa en cada latido. Apenas hablábamos pues.


Al cuarto día, mi pesar estallo en mi lengua.

- Necesito preguntarte algo.-le dije, el me miro sorprendido y anhelante. Estrujaba las manos compulsivamente mientras sentía otra nueva culpa en mi interior, finalmente lo hice sin pensar.- ¿por que mataste a toda mi familia?
De pronto el bajo la mirada, cada día que pasaba tenia la sensación de que era mas humano que dragón, los dedos le temblaban levísimamente.

- Debía hacerlo, ellos no formaban parte de las lineas de sangre de los elegidos, solo tu lo eras.
yo también tuve que apartar la mirada, hasta que me di cuenta de algo.
- ¿como es posible? ellos eran mi familia, ellos también formarían parte de esa linea.
El me miro entonces directamente a los ojos, hundiéndose en los mios en busca de alguna comprensión.
- ellos no eran tu verdadera familia, lo sabes... siempre lo supiste, pero era demasiado bueno, un sueño del que nadie quiere despertar.
no le pregunte quienes eran mis verdaderos familiares, no por que el no pudiera saberlo. Solamente yo lo sabia en realidad, pero no deseaba recordar en aquel cálido amanecer.

No nos dirigimos palabra hasta la hora de comer, en la que debía dirigirme al salón, sin embargo el me lo impidió.
- Ven hoy a comer conmigo, te he preparado algo distinto
Cuando aquellas palabras salieron de su boca por un momento imagine que detrás de los arboles me estaría esperando un restaurante, solamente estuve cerca, en el centro de una pequeña pradera de flores azules el había colocado una mesa y dos sillas, negras y blancas, al estilo parisino que el ni siquiera conocía, y en el centro de la mesa había un suculento pollo asado rodeado de dulces. Postres horneados y fríos, de frutas, chocolate, miel... algo que el nunca podría haber preparado.

Comimos a gusto, aunque el apenas lo probo, todo era para mi, no desee pensar aunque fue inevitable, que seguramente el prefería el sabor de la carne cruda.. pero aun así acepto tomar bocado de todos los postres.

Al terminar decidí que ya era hora de tener un conversación de verdad.
Simplemente comencé a interrogarle yo.
- bueno... cuéntame algo de ti, ¿recuerdas algo de cuando eras pequeño? bueno nunca fuiste precisamente pequeño pero si mas joven..-le mire riéndome esperando no haber metido la pata, por alguna razón ahora me importaban esa clase de cosas. El se rió a su vez, relajándome.
- no recuerdo muchas cosas, nuestra memoria es fuerte y precisa, pero mi nacimiento no fue natural así que no tuve una crianza como tal, me desarrolle en un sueño perpetuo, tenia pensamientos conscientes todo lo que duro, a pesar de que los ancianos quisieron procurarme el mayor descanso posible. No fue ninguna tortura, nací así y hasta que desperté siempre creí que estar dormido era lo normal.
La intensidad de mi mirad a punto de romper en lágrimas impidió que el me mirase, por alguna razón sentía sus sentimientos dentro de mi, el no sabia modular su voz de modo que pudiera expresarlo adecuadamente, ni tampoco articulaba gestos conmovedores, pero yo sentía como su corazón se aceleraba o se paraba de repente y quería llorar de miedo a la vez que por su tristeza.
Entonces, después de un silencio, me di cuenta de algo que asaltaba mi mente de nuevo.

- ¿que es lo que te hizo despertar?
el me miro con la mandíbula tensa y los ojos crudos, le costaba retener las palabras
- tu nacimiento.- al oír aquellas palabras note como mi corazón se convulsionaba y un temblor intenso se extendía por todo mi cuerpo, el interrumpió mis pensamientos con expresión nerviosa.- no te aflijas por ello, no fue tu culpa, ni la mía, nos hicieron así, nos crearon para esto y no tenemos elección, el destino se cumple tarde o temprano y no hay gloria en conseguir eludirlo durante solo unos años, sino en aceptarlo y poseer la fuerza para superarlo.
Después de aquellas palabras y como había comenzado a sentirle como me sentía a mi, me embargo la calma. Me sentí en paz, comprendiendo que la muerte de mi familia había sido algo inevitable para un bien mayor, algo que no disminuía mi pena por haberlos perdido pero la equilibraba frente a un nuevo futuro.
Entonces, pensando en mi familia, tome la decisión de escuchar la versión del dragón de sus propios labios.
- Cuentame la historia de los dragones, quiero oírla.
le agarre la mano que era el triple de la mía y le lleve conmigo hasta una zona de mullida hierba donde nos sentamos contra un árbol.
El sonrió, y trenzo unas cuantas pajas secas antes de comenzar.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XIV

Al día siguiente el volvió, estuvo caminando por el pueblo, admirando nuestras construcciones. Era increíble cómo la gente le saludaba amistosamente sin miedo o rencor, cómo el mismo aconsejaba y ayudaba en pequeñas labores. Yo me semi ocultaba en la consulta del viejo junto a el mismo y la mujer y ambos niños que me peinaban por pura diversión.
Mi semblante era inexpresivo desde aquel día, no sentía nada que mereciera la pena. Así que me limitaba a escuchar sin decir palabra. La mujer trataba de consolarme y el viejo solo me aconsejaba, aunque lo único que lograban era mi furia interior y mi pasividad exterior, finalmente ambos callaban, casi compungidos.

El solo me decía que el pueblo se comportaba así porque habían hallado el camino de la paz y el perdón, era mejor aceptar al dragón que cometer los errores del pasado, pero yo no deseaba creerlo.

En determinado momento tuve que salir para ayudar en las cocinas, y el me vio, nadie me obligo a continuar mi trabajo cuando lo hizo, aquello me repugnaba.
Su expresión había cambiado, parecía alegre, incluso febril, nervioso.
Se movía de un lado a otro en su imponente estatura, hablándome sin parar, al no obtener de mi mas que una fría mirada se ponía aun mas nervioso pero sin perder la sonrisa. Que lentamente había dejado de parecerme tan aterradora. De nuevo vi en el a un niño perdido, pero bloquee estos sentimientos de inmediato.

Se acercaba a mi a veces e intentaba tocarme, se veía que no estaba muy seguro de que tenia que hacer, a menudo observaba a las parejas que se reunían y las imitaba pero siempre con resultados desastrosos.
Al final del día no pude evitar empezar a reírme, el se calmo al verlo, se quedo mirándome mientras me secaba las lágrimas de tanto que me reí, cuando yo le mire, la luz del atardecer atenuaba sus rasgos dulcificándolos, y parecía hermoso pues estaba sentado por debajo de mi y dejaba de parecer tan grande.
Me quede contemplándole, entre curiosa y extasiada por sus cambiantes iris, casi con temor alce la mano y le toque su pelo corto y rubio que brillaba como una estrella cálida. El se estremeció y vi como me miraba algo perdido.

- ¿no te gusta que te toquen?
- nunca me han tocado.

Aquella triste afirmación comenzó a derretir el hielo en mi interior, no quise darme cuenta de ello.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XIII

El otoño llego, casi habíamos olvidado al dragón, nuevos niños habían nacido y otros se habían hecho hombres o mujeres, la vida renacía, nuestros recuerdos a su vez.

Yo no podía dejar atrás tan sencillamente y mi odio por aquel ser no dejaba de oscurecerse, el viejo me reunía a veces en la consulta que regentaba, allí trataba de calmar mi ira, pero desistía a no mucho tardar pues el mismo la temía cuando la tenia cerca, solo repetía las mismas palabras cuando me alejaba entre el humo del incienso: «teme el inmenso futuro, no camines por el muerto pasado»
A veces no conseguía dormir recordando esas primeras cuatro palabras.. el inmenso futuro, algo en mi intuición saltaba al escucharlas, algo quería decirme que se escondía un secreto a la vuelta de la esquina.

Nunca escuche a ese nadie, la vida que se me ofrecía era demasiado bella, así que finalmente cedí, no deje de odiar a los dragones, pero deje de pensarlo a cada segundo.

Hasta que un día, mientras lavaba la ropa en el arroyo, sentí unos pasos aproximándose, cuando alce la vista no vi a nadie, entonces me di cuenta de que no sentía el movimiento a través del sonido en el aire, sino en el retumbar de la tierra. Pegue la oreja al suelo y tuve que reprimir un grito. Los pasos Debian de ser tan fuertes que a pesar de estar lejos movían las rices de los arboles.
La primera idea que me vino a la cabeza tuvo que ser apartada porque un segundo mas tarde toda vibración desapareció y solo oí el crujir de las hojas con el viento. Trate de ignorarlo, pero mi curiosidad siempre fue mayor que mi voluntad y seguí atenta;
de pronto el aire se convulsiono, note una presión extraña en mis oídos: Cuando quise darme cuenta un hombre, o lo que parecía un hombre se hallaba ya hace tiempo situado frente a mi.
Me levante a toda prisa, dando dos pasos atrás, el no se movió, pero cuando estuve de pie me di cuenta de que era gigantesto. Entre sí sus proporciones eran equilibradas, demasiado tal vez, pero respecto a los demás era monstruoso. Debía medir al menos tres metros, y sus manos eran el cuádruple de una mía. El hombre mas grande que quedaba sobre la tierra sin duda.

Lo primero que pude pensar es que estaba loco, solamente me miraba muy serio, muy fijamente, como si quisiese quemarme con sus pupilas... entonces mire sus ojos, su rostro, sus pupilas eran irisadas, como las de un gato, o una serpiente... pero aun mas allá, en sus iris, vi como sus iris se movían como humo y en ellos estaban cambiando todo el tiempo los colores... los colores rojo violeta y azul.

Entonces mi piel empalidecío aun mas, mis ojos se desorbitaron y mi boca exclamo un gemido de horror y eche a correr, tuve la sensación de haber avanzado un par de metros pero quizás solo en mi mente pues el me había sujetado extremadamente rápido y estaba plantada en el mismo lugar. Ahora, el se hallaba frente a mi, pude sentir su aliento en mis sienes y sus ojos, a los que no era capaz de mirar, clavados de nuevo en mi, pero esa vez no eran tan duros y serios, esta vez mostraban una clase de sarcasmo extraña y deformada, acompañada para deleite de mi terror; por una sonrisa repleta de dientes afilados.

El me obligo a mirarle, por extraños deseos del destino ni siquiera me resistí, de algún modo presentía que no iba a escapar nunca de el, y le mire, mi rostro se endureció, sintiendo en lo mas profundo que no me quedaba nada que el pudiera quitarme, no tenia nada que perder. El sonrió y también rió muy profundo en su garganta, me acaricio la mejilla casi con ternura, un cariño que nunca supe si fue real porque de nuevo el odio renació en mi, tratando de quemarle con la mirada, el parpadeo únicamente, casi como si realmente pudiese quemarle, yo seguí mirándole de aquella manera y el me giro la cabeza para evitarlo, entonces me dijo: ahora vendrás conmigo.
Y comprendí.

Tiro de mi con suma violencia y note como mis músculos y mis tendones se quejaban dolorosamente, pero antes de que diera dos pasos una fuerte voz de mujer se alzo en el viento, y todo se detuvo.
El se giro tan rápido que apenas pude asimilarlo, yo lo hice despacio, como en un sueño cuando deseas algo pero jamas lo consigues.
Allí estaba la mujer que era tía de los dos niños mas jóvenes, toda empapada en sudor y llena de manchas porque había estado cocinando, pero a excepción de aquellos detalles su porte y su mirada eran tan regias que nadie se habría negado a sus mandatos.

Durante unos segundos vi sus dudas por haber reconocido que el ser que se hallaba en frente no era humano, pero apenas duraron unos instantes pues comenzó a hablar inmediatamente:
 -¿quien eres tu y que crees que estas haciendo? Este es un lugar de paz.
El rió amargamente como si estuviera totalmente loco.
- Solo he venido a saldar la ultima deuda que tengo con vosotros, ¿acaso no es mi deber y el vuestro? la paz de la que hablas os sera concedida si me dejas marchar sin problemas
- Por supuesto que te dejare marchar; sin ella.
El valor de la mujer hizo que las lágrimas aflorasen a mis ojos, por primera vez en años, llore en silencio mientras la miraba con un eterna gratitud impagable, y ella me dedico una ligera sonrisa y un gesto conciliador con la mano.
Mientras, aquel hombre o dragón, sonrió de medio lado, mostrándole los dientes.
La mujer continuo firme en su lugar, en aquel momento, unas cuantas personas del pueblo se aproximaron también para contemplar la escena aunque dispuesto a huir para salvarse sin arriesgarse por nosotras.

Sentí en ese momento como la presión que el ejercía en mi brazo aumentaba ligeramente, estaba poniéndose nervioso, o furioso, y trate de impedir cualquier posible ataque al pueblo.

- espera .- dije muy bajo y trate de mirarle aunque su sola presencia me provocase dolor. - Iré contigo si les dejas vivir en paz.
El me miro de una forma que jamas comprendí, pero creí que ver en sus pupilas una cierta tristeza, en aquel instante deje de temerle por un momento, deje de odiarle o de sentirme encerrada en la oscuridad, creí, durante apenas unos segundos, ver algo mas dentro de el, algo que me atraía, pero pronto el dejo de mirarme y se digió a la mujer.

- ella esta dispuesta a salvaros a pesar de lo que sois, así que vivid en paz y no tendréis problema alguno.
De nuevo el se giro y de nuevo la mujer lo interrumpió.

- llévame a mi
sus palabras acallaron incluso el latir de los corazones, el dragón la miro como si le concediese un honor divino. toda ironía había desaparecido.

- no puedo mujer, ¿acaso no sabes nada?
- ¿que deberías saber?
pregunto ella, casi ofendida.
- ¿no conocéis la profecía?
- por supuesto que si, en ella se nos otorga la paz al llegar a este lugar pero eres tu el que parece no conocerla.
entonces el volvió a reír, intensa y acusadoramente.
- no conocéis la profecía completa.
una estremecimiento se extendió entre todos los oyentes menos en mi.
- el final de la profecía comienza cuando llegáis aquí, aunque creo que esa parte se oculto a los humanos, «Si los Elegidos superan todas las pruebas del Ultimo y llegan a la tierra prometida, entonces la paz se firmara, los Elegidos deberán entregar a su hija predilecta como tributo de carne y sangre a cambio de la perdida
de los dragones, deberán aceptar su perdida, y podrán vivir en paz bajo el ojo del Primero»

Cuando escuche estas palabras la posibilidad siquiera de tener esperanza, de que esta hubiera existido alguna vez, se coló junto a mis lágrimas que no cesaban de caer, pero entonces, un rayo de luz se filtro entre las copas, consumiendo nuestra atención, aquella diminuta franja de luz otoñal ilumino parcialmente a la mujer, que hablo como si aquella revelación no significara nada y todo lo que debía ser entendido ya lo conocía de mucho tiempo antes.

- Esta bien, si deseas llevártela podrás hacerlo pero antes tendrás que cortejarla según nuestras costumbres no por las vuestras pues tu eres el interesado, cuando ella desee ir contigo lo hará, nosotros te la entregamos, la decisión es solo suya.

La mire, como si me hubiera clavado un puñal en el vientre y al miso tiempo comprendiendo que era la única salida buena para mi y para el pueblo. El me soltó muy suavemente y asintió serio a la mujer, nadie podía explicarse que estuviera de acuerdo pero incluso vi calidez en su expresión, como si premiara a aquella mujer silenciosamente.
yo corrí a abrazarla y ella me consoló, sin dejar de mirarle a los ojos un solo instante. Me sentí en casa entre sus brazos a pesar de que el futuro que me esperaba era tan negro como la tierra de una tumba.