sábado, 24 de diciembre de 2011

Clarinetist

"…y de pronto un sonido, una sinuosa melodía trazada con suma precisión, pero vehemente con su gracia. La muchacha reposó su cabeza sobre la ventana, para acercarse más a la música.
El clarinete fluía, llegaba más allá de lo que sus corazones palpitantes podían comprender, sus mágicas notas resonaban entre el cemento, pasaban entre la pobreza de aquellos muros sin mancharse, deambulando caprichosas hasta el mismo corazón de la muchacha. Que mirando sin ver entre aquellas grises paredes desconchadas, saboreaba cada nota como el sediento en la sequia.
Y el clarinete acechaba, tras los bajos hasta una complicada sucesión de escalas vibrantes, y como si fuese ignorante de su propia magnificencia continuaba solitario, entre los muros, en algún rincón escondido, demasiado lejos de la muchacha.
Ella tarareaba, y juntos pero solos se acompañaban. Ella piensa entonces que extraño era aquel fenómeno, aquella persona tras el clarinete jamás sabría de los intensos sentimientos que la había producido, como ella tampoco conocería su identidad.
Pero la magia se detuvo en un abrupto final. Ella, hermosa en su soledad, creyente de su insignificancia. Cayó a esperas de un nuevo comienzo, otra nueva esperanza. Pero nada volvió a sonar, solo el viento y el frío. Nada que pudiera salvarla."



domingo, 18 de diciembre de 2011

End of The Dream: XIX

Desperté en la cama del ultimo piso, entre aquellas sabanas purpuras, el estaba a mi lado, dormido profundamente. Algunos de sus rubios cabellos caian sobre su frente, empapados en sudor y su expresión era aquella que yo nunca había visto en su rostro, una expresión de paz.
Durante unos instantes permanecí contemplando su gesto, sintiendo en mi interior aquella paz, como si el mundo fuera nuevo y antiguo al mismo tiempo.
Entonces, cuando deslice mi mirada por el resto de su cuerpo, fue cuando me di cuenta del cambio. Comencé a dirigir mi vista de sus pies al final de la cama, viendo como estos no alcanzaban si quiera hasta su limite. Le desperté todo lo deprisa que pude para avisarle y cuando abrió los ojos, sus pupilas irisadas habían desaparecido, siendo sustituidas por unas iguales a las mías. Él vio el estupor reflejado en mi rostro y de inmediato salio de la cama para buscar el espejo, cuando se alzo frente a el era un humano normal, sus dientes eran como los mios, todo su cuerpo había encogido hasta una estatura media, lo único que permanecía invariable eran sus iris.
Cuando el se giró para mirarme vi sus ojos llenos de lágrimas, una expresión tal de aflicción que mi mente y mi cuerpo se paralizaron por completo para no poder detenerle cuando salió corriendo.

Me quede sola en la habitación, detenida y confusa.

Tras unos instantes me levanté y me vestí con aquel traje que él me había regalado, en un débil intento por cambiar aquel dolor que había visto extenderse por su alma... No comprení que había sucedido y sin embargo algo en mi interior sabia que aquel dolor nunca le dejaría.
Espere hasta que el sol había bajado del alto del cielo, el volvió entonces, vestido y sucio, aun con la amargura muy honda.
Se aproximo a mi y me cogió las manos.
- Esto ha sido... como poco repentino, desconocía que esto iva a ocurrir, pero comprendo los motivos de los ancestros para ocultármelo. He perdido mi cuerpo de dragón, nunca mas volveré a volar, no seré un dragón mas que en el alma. Pero era lo justo, ya que todos los demás han perecido y solo sus almas viven aun en el universo.

Trate de hablar pero el me detuvo.

- Has cumplido tu parte en esta profecía, debes marcharte.- sus ojos se  hinundaron de nuevo.
- ¿por que no puedo quedarme contigo? dijiste que viviría aquí.- la confusión en mi interior aumentaba, comenzaba a sentir como si estuvieran arrancándome algo en mi interior
- dentro de unos meses darás a luz a nuestro hijo y yo no podría proporcionarte los cuidados necesarios hasta entonces, debes volver con los tuyos, cuando él nazca, tu morirás irremediablemente, pero no temas, él vendrá a mi, nunca estará perdido, ni solo.

Ahora era yo quien lloraba. El volvió ha hablar:

- el sera quien reine sobre esta tierra, por la eternidad, junto a mi. Ahora márchate.- la voz le tembló al pronunciar las ultimas palabras, me apretó las manos con fuerza, alzó la mano con el índice y el corazón extendidos, rozo mis labios antes de besarlos y después coloco los mismos dedos entre mis cejas y dios un ligero toque con ellos en el mismo lugar.

Abrí los ojos y aspire el aire claro de la mañana, mire a mi alrededor, el no estaba, el no existía. 

Toque la blanca pared al lado de mi almohada, vi el sol de verano entrando por la ventana y desparramándose sobre mi cama y mi figura.
Había sudado mucho durante la noche.
 

Me acaricie los labios aun sintiendo el tacto de los suyos, y mi frente, porque aun sentía el golpe de sus dedos, mas real que en el mismo sueño.
Entonces, llore, las lágrimas calleron durante todo aquel día, porque el desgarro en mi alma seguía presente en la realidad y los sueños...



sábado, 17 de diciembre de 2011

Dragon's Dream XVIII

Después de la cena el me mostró lo que contenía el papel marrón; lo sostuvo entre sus manos estrujándolo entre nervios hasta que finalmente lo deposito en las mías y yo lo abrí lo mas deprisa que pude. Era un vestido de invierno para mi, con unos zapatos nuevos y para mayor sorpresa un tocado en plata. Le mire sin comprender.
- ¿por que me regalas esto? ¿donde lo conseguiste?
- bueno... lo hice yo mismo, no estaba seguro de si estaba haciéndolo bien pero vuestras instrucciones son sencillas, de modo que creo que te servirá. Vosotros ahora no tenéis nada como eso y aunque es antiguo creo que te gustara distinguirte con el.
Una sonrisa de oreja a oreja se aposento en mi rostro y me reí a carcajadas, sin pensar me abalance a abrazarlo.

Esta vez el recibió mis brazos sin dudas.

Me separe un poco, lo suficiente para que mis labios no se distanciase apenas de los suyos, vi algo de indecisión en su mirada, como si no supiese que estaba bien y que no en ese nuevo mundo.
Alejándome de nuevo me senté en el suelo invitándole ha hacer lo mismo.
- ¿quieres que me lo pruebe?
El hizo un vago gesto con la mano indicando que no le importaba cuando le diese uso, pero yo decidí que si tenia que hacer algo era mejor que fuera cuanto antes.
Me puse en pie y apague las velas cercanas, dejando solo aquellas cuya luz apenas nos rozaba. Yo solo era capaz de vislumbrar el brillo sobrenatural de sus iris y ligeros contornos de su piel. El posiblemente podía verme mucho mejor, pero abandone ese pensamiento para no ponerme mas nerviosa.

Comencé a desvestirme despacio, dejando tiempo para que el me interrumpiese si lo deseaba, pero no lo hizo, solo vi la intención cuando alargo el brazo y su boca se entreabrió por la sorpresa. Pero después asintió con su acostumbrada expresión solemne y me dejo continuar.
Me desnude por completo, sintiendo de pronto el verdadero frío que emanaban las paredes de piedra. Le mire, esperando alguna respuesta pero el solo me contemplaba con ojos sinceros y de algún modo, conmovido.

Entonces extendió el brazo y me ayudo a sentarme junto a el, sobre la cálida alfombra.
Intente adivinar que pensaba, pero era inútil, nada traspasaba aquella mirada fija en mi. Me acaricio la mejilla y sin detener el contacto fue deslizando sus manos por todo mi cuerpo. Yo temblaba sin poder evitarlo, de miedo y sorpresa, pues de ningún modo esperaba que el supiera que debía hacer.
Yo incapaz de moverme, el sonriente, me beso. No fue un beso experimentado en absoluto y eso hizo que me relajara, realmente el no sabia que hacia, solo seguía los instintos grabados en su nuevo cuerpo.

Fui desnudándole con cautela, atenta a cualquiera de sus gestos, en su cuerpo había heridas extrañas que en la penumbra no pude identificar.
El temblaba también, en aquel momento volví a adquirir conciencia del enorme tamaño de su cuerpo pues el había comenzado a colocarse sobre mi.
Le mire preocupada y el comprendió, se aparto dejando que fuera yo quien estuviese sobre el para evitar que me aplastase. Nos miramos como si fuéramos niños asustados en un lugar desconocido y entonces me incline para besarle largamente.



viernes, 2 de diciembre de 2011

Dragon's Dream XVII

Al día siguiente fui yo quien le busco a el. Le encontré paseando distraido de espaldas a mi, en dirección a mi casa, yo había salido antes para sorprenderle. Cuando lo logre le guié hasta lo profundo del bosque sin mediar palabra hasta alcanzar el punto exacto que deseaba.
- bueno, te he traído aquí para...-en aquel momento me di cuenta de que ni siquiera yo sabia muy bien que iva ha hacer.-quería decirte que si, acepto.
Aquellas palabras hicieron que el sonriese levemente y a sus mejillas ascendiera cierto rubor acalorado, mas emocionado que vergonzoso.
- ¿estas completamente segura de ello?
le mire con atención, deseando que el notase que no, no lo estaba en absoluto. Pero no era sensible a mis gestos y no lo hizo.
- después de todo, no tengo otra opción, después de lo que me contaste ayer... creo que es lo único que puedo hacer y no puedo negar que te... aprecio.
El inclino la cabeza no muy convencido pero finalmente en un impulso me agarro del brazo y me condujo a otro lugar.
El trayecto fue largo, recorrimos el bosque en toda su longitud y el no respondió con palabras a ninguna de mis preguntas, solo sonreía y caminaba en enormes zancadas sin detenerse a coger aliento si quiera, después de un buen rato alcanzamos una vasta pradera y en sus limites vi una torre de piedra gris. Estaba allí plantada como si acabara de caer del cielo, sola, rodeada únicamente de hierba y tan alta y lisa que ni las ventanas sobresalían minimamente.
El se detuvo en aquel limite de sombras y claridad para mirarme, me contemplaba de un modo que no había mostrado hasta entonces, completamente concentrado en mis facciones, en mi mirada, como si quisiera recordar ese momento para siempre.
- Esa es mi casa.-dijo
y acto seguido volvió a cogerme la mano y de un tirón reanudamos la carrera hasta la torre.
Al estar cerca pude apreciar que en el portón de madera estaban talladas unas frases en idioma desconocido, el no las tradujo aunque se lo pedí, pero las leyó mentalmente al entrar con expresión solemne.
En toda la construcción solo había tres estancias, un recibidor, un salón, y en lo mas alto, una habitación. El me llevo hasta arriba pero volvió a bajar sin decir palabra.
Las paredes eran de piedra viva, nada de pintura, madera o cemento, únicamente algunos grandes tapices sencillos y cálidos cubrían ciertas zonas. Era una construcción nueva, al menos lo parecía, las ventanas eran de un buen cristal, muy limpias y pulidas, sin ninguna clase de metal.
No había apenas muebles en  ninguna de las estancias pero aquella era la mas austera de todas. A un lado estaba una mesa de roble con papeles y material de escritura, junto a ella solo una silla simple. Ni una vela. Al otro lado, tras unas cortinas de terciopelo purpura encontré la cama, era grande, pero pequeña en comparación con su propietario por lo que no deje de preguntarme porque no había  escogido una mejor y entonces me di cuenta de que el probablemente no conservase siempre esa forma humana, por lo que no le era necesaria.
La colcha era también de terciopelo purpura y las sabanas de satén del mismo color. Me entretuve acariciándolas un buen rato pues hacia mucho tiempo que no veía ese tipo de tejido.
En un momento determinado me di cuenta de que el sol se había ido y el silencio era mayor que de costumbre, el no había vuelto, me pregunte entonces sintiéndome estúpida porque seguía allí y porque el me había llevado. Me di cuenta de la razón, y aun fue mayor mi arrepentimiento. Sin embargo me quede allí sentada, a pesar de todo, pues también era consciente de que sin el sol no lograría encontrar el camino de vuelta.

Tuve miedo, temblé. Pero nada ocurrió.

Al cabo de unos minutos me levante con un suspiro y baje al salón, el tampoco estaba allí, pensé que me alegraría de que fuera de ese modo pero mi corazón se acelero asustado, ya no le temía, deseaba su compañía y verme sin ella me aterraba.
Seguí bajando, esta vez deprisa, las escaleras se hicieron infinitas. Cuando llegue al recibidor vi dos velas encendidas, pero el tampoco estaba allí. Así que con temor finalmente abrí el portón de la entrada para descubrirle sentado junto al muro.
Estaba contemplando el firmamento estrellado, como una estatua eterna, con las piernas extendidas sobre la mullida hierba y los brazos acariciando algo envuelto en papel marrón.
- ¿que haces aquí fuera? ¿por que me dejaste sola allí arriba tanto tiempo?-pregunte
El me miro otra vez de aquel modo nuevo y sonrió dulcemente, como soñando.
- quería que tuvieras libertad para investigar tu nueva casa
en un primer momento el corazón salto en mi pecho, y me sonroje, después temblé otra vez imperceptiblemente y me acerque a el con la curiosidad brillando en los ojos.
- ¿mi nueva casa..?
- dijiste que aceptabas el trato, esto forma parte de el, vivirás aquí conmigo hasta el final de tus días.
el seguía sonriéndome de aquel modo e indeciso acaricio mi mejilla muy despacio como temiendo haberme entristecido o asustado.
Por un lado pense en no poder volver a ver a nadie en el pueblo, estar encerrada... pero algo en el me dijo que no tardaría mucho en poder volver allí si lo deseaba.
- Me gusta mucho este lugar, creo que seré feliz aquí.-le susurre intentando tranquilizarlo.
- entonces creo que es hora de entrar dentro y cenar algo, ¿no tienes hambre?
- si, por supuesto, entremos...







martes, 15 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XVI

«Creo que gran parte de la historia la conoces de antemano y no podria contarla de otra manera mejor si fue la verdad lo que conociste, aun asi comenzare desde el principio de nuestros tiempos.
Cuando nosotros llegamos a vuestra dimension, el mundo no era distinto al de hoy mismo, la vida era fuerte y esplendida, el aire limpio, habia mas humanos, por supuesto, pero sus mentes eran como las de los niños, no conocian el dolor.
Nosotros nos mantuvimos alejados, atentos a vuestro desarrollo y aprendizaje, vimos como penabais los muertos como algo natural y como mas tarde, comprendias el secreto del nacimiento. No supisteis de nuestra existencia en vuestra tierra hasta mucho despues, cuando uno de nosotros se sintio mas profundamente atraido por una de vosotros que ningun otro de mis atepasados. No era el amor que se puede setir entre amantes, ni entre hermanos o padres e hijos, no creo que pudieras entenderlo si tratase de transmitirtelo con este idioma, pero puesto que no conoces otro solo te dire que iva mas alla de la carne y lo unico e individual.
Aquel dragon se revelo ante la humanidd, nosotros no pudimos hacer menos que acompañarlo y asi se dio el primer contacto, los humanos aun sin maldad pero ya cerca de ella nos admiraron como a grandes montañas o a fuertes cazadores pues no conocian nada mas. Nosotros no deseabamos adoracion, sin embargo tampoco hallabamos el modo de que se sintieran en hermandad con nosotros, pronto, desearon cazarnos para demostrar su valor.

No fue algo malvado, sencillamente, no nos dimos cuenta de que los hombres teneis una vida extremdamente fugaz y aunque nosotros nos presentemos ante aquellos, ellos pronto murieron y nuestro recuerdo fue desvirtuado en leyendas.
Muchos hombres perecieron en nuestra busqueda, no luchamos contra ellos pues que resultaran vencedores era imposible y encontrarnos aun mas.
Sin embargo sus familias y amigos al ver que nunca regresaban, nos condenaron, nos tornaron seres horribles y oscuros que solo deseaban consumir sus almas junto con sus cuerpos. Los hombres se convirtieron en seres hechos de desprecio y envidia, creyentes de la sabiduria a traves del sufrimiento, la desesperanza, el olvido, la soledad... Pero a pesar de todo ello, nosotros seguimos amandolos, porque sabiamos que en sus corazones reposaba la bondad verdadera, la capacidad que poseian de hacer el mal era solo una muestra de la fuerza que tambien desrrollaban para el bien.

Hubo guerras, infortunios, desastres, la humanidad crecio  sobre esa inmundicia llamandola gloria y ningun extremo del mundo fue libre.

Un dia, uno de nuestros ancianos tomo una decision, eligio a unos humanos de entre todos los demas para concederles dones que les permitirian guiar al resto de sus congeneres hacia la paz. Aquellos elegidos se diriegon hacia nosotros como en un sueño, sentian que la fuerza que les guiaba podia atraerlos a ese lugar desconocido aunque fuesen ciegos o enfermos. Ellos fueron los primeros magos de vuestro mundo y practicamente los ultimos.

Cuando llegaron de nuevo a sus hogares fueron repudiados en la mayoria de los casos, otros pocos, lograron ser aceptados en pequeños grupos selectos que ayudaban a preservar y ocultar esos dones para que no se hiciera presa en ellos. El resto lo sabes todo, de modo que continuaremos hasta la guerra...

En la guerra no hubo realmente vencedores, la humanidad fue practicamente arrasada y nosotros nos dejamos morir por el dolor de ver vuestros corazones heridos. Hubo multiples veces en las que alguno de vosotros se paraba frente a uno de los nuestros y solo podia decir: que hermoso.
Contagiado por nuestra paz, pero aquello no podia durar y si bien otro humano se acercaba rapido al ver al dragon desprotegido y acababa con el.


Nosotros solo veiamos a los niños entre la sangre y el barro, a la viudas que se dejaban aplastar por los soldados, a los jovenes que temblaban sabiendo que no vivirian para poder acariciar a sus nietos, a los generales que dudaban una y otra vez en atcar cuando miraban nuestros ojos de cerca. Pero todos lo hicieron finalmente, no pudieron escapar del odio.
De aquella forma fue, y creeras ahora que nos dejaron alli en el campo para que sirivieramos a su madre tierra, pero no fueron tan benevolos. Nos cargaron y nos transportaron muertos hasta las ciudades, alli nos despedazaron, usaron nuestra carne, nuestras garras y colmillos, nuestros ojos, escamas... para toda clase de utensilios. Los ancianos tuvieron que soportar ver como los cuerpos de sus hijos que habian dado su vida por una humanidad ignorante y fria, ahora ni siquiera podian regresar a la tierra y a la paz, servian para armas que tenian enl unico fin de poder matar a otros de su especie, servian para magias oscuras que solo traian desorden y sufrimiento...»

Estube mirando el cielo todo el tiempo, pero entonces, hacia el final de su relato tuve que dirigirme directamente a sus pupilas, hipnoticas y desoladoras. La tristeza de su alma era tan pura e intensa que solo pude llorar amargamente, en completo silencio... cuando termino secoó mis lagrimas con su suave piel, y vi como una sola de las suyas se deslizaba mejilla abajo hasta el suelo.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XV

Pasaron tres días mas, el venia todos y cada uno de ellos a la misma hora, me esperaba frente a mi reciente vivienda y me acompañaba hasta el anochecer. en aquellos días desee preguntarle el motivo del asesinato de mis padres, cada segundo, cada décima, en cada paso y suspiro ellos me susurraban. El me preguntaba, casi incitándome, por mi pasado, mi niñez... aquellas cosas que debían ser tan sencillas y felices, inocuas. Pero una sola de mis miradas le hacia guardar silencio hasta alcanzar otra nueva pregunta o respuesta apartada de aquel dolor.

Mi corazón se derretía lentamente con sus gestos y torpezas, pero la amargura no me dejaba dormir, no me permitía sonreirle porque solo arrastraba culpa en cada latido. Apenas hablábamos pues.


Al cuarto día, mi pesar estallo en mi lengua.

- Necesito preguntarte algo.-le dije, el me miro sorprendido y anhelante. Estrujaba las manos compulsivamente mientras sentía otra nueva culpa en mi interior, finalmente lo hice sin pensar.- ¿por que mataste a toda mi familia?
De pronto el bajo la mirada, cada día que pasaba tenia la sensación de que era mas humano que dragón, los dedos le temblaban levísimamente.

- Debía hacerlo, ellos no formaban parte de las lineas de sangre de los elegidos, solo tu lo eras.
yo también tuve que apartar la mirada, hasta que me di cuenta de algo.
- ¿como es posible? ellos eran mi familia, ellos también formarían parte de esa linea.
El me miro entonces directamente a los ojos, hundiéndose en los mios en busca de alguna comprensión.
- ellos no eran tu verdadera familia, lo sabes... siempre lo supiste, pero era demasiado bueno, un sueño del que nadie quiere despertar.
no le pregunte quienes eran mis verdaderos familiares, no por que el no pudiera saberlo. Solamente yo lo sabia en realidad, pero no deseaba recordar en aquel cálido amanecer.

No nos dirigimos palabra hasta la hora de comer, en la que debía dirigirme al salón, sin embargo el me lo impidió.
- Ven hoy a comer conmigo, te he preparado algo distinto
Cuando aquellas palabras salieron de su boca por un momento imagine que detrás de los arboles me estaría esperando un restaurante, solamente estuve cerca, en el centro de una pequeña pradera de flores azules el había colocado una mesa y dos sillas, negras y blancas, al estilo parisino que el ni siquiera conocía, y en el centro de la mesa había un suculento pollo asado rodeado de dulces. Postres horneados y fríos, de frutas, chocolate, miel... algo que el nunca podría haber preparado.

Comimos a gusto, aunque el apenas lo probo, todo era para mi, no desee pensar aunque fue inevitable, que seguramente el prefería el sabor de la carne cruda.. pero aun así acepto tomar bocado de todos los postres.

Al terminar decidí que ya era hora de tener un conversación de verdad.
Simplemente comencé a interrogarle yo.
- bueno... cuéntame algo de ti, ¿recuerdas algo de cuando eras pequeño? bueno nunca fuiste precisamente pequeño pero si mas joven..-le mire riéndome esperando no haber metido la pata, por alguna razón ahora me importaban esa clase de cosas. El se rió a su vez, relajándome.
- no recuerdo muchas cosas, nuestra memoria es fuerte y precisa, pero mi nacimiento no fue natural así que no tuve una crianza como tal, me desarrolle en un sueño perpetuo, tenia pensamientos conscientes todo lo que duro, a pesar de que los ancianos quisieron procurarme el mayor descanso posible. No fue ninguna tortura, nací así y hasta que desperté siempre creí que estar dormido era lo normal.
La intensidad de mi mirad a punto de romper en lágrimas impidió que el me mirase, por alguna razón sentía sus sentimientos dentro de mi, el no sabia modular su voz de modo que pudiera expresarlo adecuadamente, ni tampoco articulaba gestos conmovedores, pero yo sentía como su corazón se aceleraba o se paraba de repente y quería llorar de miedo a la vez que por su tristeza.
Entonces, después de un silencio, me di cuenta de algo que asaltaba mi mente de nuevo.

- ¿que es lo que te hizo despertar?
el me miro con la mandíbula tensa y los ojos crudos, le costaba retener las palabras
- tu nacimiento.- al oír aquellas palabras note como mi corazón se convulsionaba y un temblor intenso se extendía por todo mi cuerpo, el interrumpió mis pensamientos con expresión nerviosa.- no te aflijas por ello, no fue tu culpa, ni la mía, nos hicieron así, nos crearon para esto y no tenemos elección, el destino se cumple tarde o temprano y no hay gloria en conseguir eludirlo durante solo unos años, sino en aceptarlo y poseer la fuerza para superarlo.
Después de aquellas palabras y como había comenzado a sentirle como me sentía a mi, me embargo la calma. Me sentí en paz, comprendiendo que la muerte de mi familia había sido algo inevitable para un bien mayor, algo que no disminuía mi pena por haberlos perdido pero la equilibraba frente a un nuevo futuro.
Entonces, pensando en mi familia, tome la decisión de escuchar la versión del dragón de sus propios labios.
- Cuentame la historia de los dragones, quiero oírla.
le agarre la mano que era el triple de la mía y le lleve conmigo hasta una zona de mullida hierba donde nos sentamos contra un árbol.
El sonrió, y trenzo unas cuantas pajas secas antes de comenzar.


miércoles, 9 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XIV

Al día siguiente el volvió, estuvo caminando por el pueblo, admirando nuestras construcciones. Era increíble cómo la gente le saludaba amistosamente sin miedo o rencor, cómo el mismo aconsejaba y ayudaba en pequeñas labores. Yo me semi ocultaba en la consulta del viejo junto a el mismo y la mujer y ambos niños que me peinaban por pura diversión.
Mi semblante era inexpresivo desde aquel día, no sentía nada que mereciera la pena. Así que me limitaba a escuchar sin decir palabra. La mujer trataba de consolarme y el viejo solo me aconsejaba, aunque lo único que lograban era mi furia interior y mi pasividad exterior, finalmente ambos callaban, casi compungidos.

El solo me decía que el pueblo se comportaba así porque habían hallado el camino de la paz y el perdón, era mejor aceptar al dragón que cometer los errores del pasado, pero yo no deseaba creerlo.

En determinado momento tuve que salir para ayudar en las cocinas, y el me vio, nadie me obligo a continuar mi trabajo cuando lo hizo, aquello me repugnaba.
Su expresión había cambiado, parecía alegre, incluso febril, nervioso.
Se movía de un lado a otro en su imponente estatura, hablándome sin parar, al no obtener de mi mas que una fría mirada se ponía aun mas nervioso pero sin perder la sonrisa. Que lentamente había dejado de parecerme tan aterradora. De nuevo vi en el a un niño perdido, pero bloquee estos sentimientos de inmediato.

Se acercaba a mi a veces e intentaba tocarme, se veía que no estaba muy seguro de que tenia que hacer, a menudo observaba a las parejas que se reunían y las imitaba pero siempre con resultados desastrosos.
Al final del día no pude evitar empezar a reírme, el se calmo al verlo, se quedo mirándome mientras me secaba las lágrimas de tanto que me reí, cuando yo le mire, la luz del atardecer atenuaba sus rasgos dulcificándolos, y parecía hermoso pues estaba sentado por debajo de mi y dejaba de parecer tan grande.
Me quede contemplándole, entre curiosa y extasiada por sus cambiantes iris, casi con temor alce la mano y le toque su pelo corto y rubio que brillaba como una estrella cálida. El se estremeció y vi como me miraba algo perdido.

- ¿no te gusta que te toquen?
- nunca me han tocado.

Aquella triste afirmación comenzó a derretir el hielo en mi interior, no quise darme cuenta de ello.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Dragon's Dream XIII

El otoño llego, casi habíamos olvidado al dragón, nuevos niños habían nacido y otros se habían hecho hombres o mujeres, la vida renacía, nuestros recuerdos a su vez.

Yo no podía dejar atrás tan sencillamente y mi odio por aquel ser no dejaba de oscurecerse, el viejo me reunía a veces en la consulta que regentaba, allí trataba de calmar mi ira, pero desistía a no mucho tardar pues el mismo la temía cuando la tenia cerca, solo repetía las mismas palabras cuando me alejaba entre el humo del incienso: «teme el inmenso futuro, no camines por el muerto pasado»
A veces no conseguía dormir recordando esas primeras cuatro palabras.. el inmenso futuro, algo en mi intuición saltaba al escucharlas, algo quería decirme que se escondía un secreto a la vuelta de la esquina.

Nunca escuche a ese nadie, la vida que se me ofrecía era demasiado bella, así que finalmente cedí, no deje de odiar a los dragones, pero deje de pensarlo a cada segundo.

Hasta que un día, mientras lavaba la ropa en el arroyo, sentí unos pasos aproximándose, cuando alce la vista no vi a nadie, entonces me di cuenta de que no sentía el movimiento a través del sonido en el aire, sino en el retumbar de la tierra. Pegue la oreja al suelo y tuve que reprimir un grito. Los pasos Debian de ser tan fuertes que a pesar de estar lejos movían las rices de los arboles.
La primera idea que me vino a la cabeza tuvo que ser apartada porque un segundo mas tarde toda vibración desapareció y solo oí el crujir de las hojas con el viento. Trate de ignorarlo, pero mi curiosidad siempre fue mayor que mi voluntad y seguí atenta;
de pronto el aire se convulsiono, note una presión extraña en mis oídos: Cuando quise darme cuenta un hombre, o lo que parecía un hombre se hallaba ya hace tiempo situado frente a mi.
Me levante a toda prisa, dando dos pasos atrás, el no se movió, pero cuando estuve de pie me di cuenta de que era gigantesto. Entre sí sus proporciones eran equilibradas, demasiado tal vez, pero respecto a los demás era monstruoso. Debía medir al menos tres metros, y sus manos eran el cuádruple de una mía. El hombre mas grande que quedaba sobre la tierra sin duda.

Lo primero que pude pensar es que estaba loco, solamente me miraba muy serio, muy fijamente, como si quisiese quemarme con sus pupilas... entonces mire sus ojos, su rostro, sus pupilas eran irisadas, como las de un gato, o una serpiente... pero aun mas allá, en sus iris, vi como sus iris se movían como humo y en ellos estaban cambiando todo el tiempo los colores... los colores rojo violeta y azul.

Entonces mi piel empalidecío aun mas, mis ojos se desorbitaron y mi boca exclamo un gemido de horror y eche a correr, tuve la sensación de haber avanzado un par de metros pero quizás solo en mi mente pues el me había sujetado extremadamente rápido y estaba plantada en el mismo lugar. Ahora, el se hallaba frente a mi, pude sentir su aliento en mis sienes y sus ojos, a los que no era capaz de mirar, clavados de nuevo en mi, pero esa vez no eran tan duros y serios, esta vez mostraban una clase de sarcasmo extraña y deformada, acompañada para deleite de mi terror; por una sonrisa repleta de dientes afilados.

El me obligo a mirarle, por extraños deseos del destino ni siquiera me resistí, de algún modo presentía que no iba a escapar nunca de el, y le mire, mi rostro se endureció, sintiendo en lo mas profundo que no me quedaba nada que el pudiera quitarme, no tenia nada que perder. El sonrió y también rió muy profundo en su garganta, me acaricio la mejilla casi con ternura, un cariño que nunca supe si fue real porque de nuevo el odio renació en mi, tratando de quemarle con la mirada, el parpadeo únicamente, casi como si realmente pudiese quemarle, yo seguí mirándole de aquella manera y el me giro la cabeza para evitarlo, entonces me dijo: ahora vendrás conmigo.
Y comprendí.

Tiro de mi con suma violencia y note como mis músculos y mis tendones se quejaban dolorosamente, pero antes de que diera dos pasos una fuerte voz de mujer se alzo en el viento, y todo se detuvo.
El se giro tan rápido que apenas pude asimilarlo, yo lo hice despacio, como en un sueño cuando deseas algo pero jamas lo consigues.
Allí estaba la mujer que era tía de los dos niños mas jóvenes, toda empapada en sudor y llena de manchas porque había estado cocinando, pero a excepción de aquellos detalles su porte y su mirada eran tan regias que nadie se habría negado a sus mandatos.

Durante unos segundos vi sus dudas por haber reconocido que el ser que se hallaba en frente no era humano, pero apenas duraron unos instantes pues comenzó a hablar inmediatamente:
 -¿quien eres tu y que crees que estas haciendo? Este es un lugar de paz.
El rió amargamente como si estuviera totalmente loco.
- Solo he venido a saldar la ultima deuda que tengo con vosotros, ¿acaso no es mi deber y el vuestro? la paz de la que hablas os sera concedida si me dejas marchar sin problemas
- Por supuesto que te dejare marchar; sin ella.
El valor de la mujer hizo que las lágrimas aflorasen a mis ojos, por primera vez en años, llore en silencio mientras la miraba con un eterna gratitud impagable, y ella me dedico una ligera sonrisa y un gesto conciliador con la mano.
Mientras, aquel hombre o dragón, sonrió de medio lado, mostrándole los dientes.
La mujer continuo firme en su lugar, en aquel momento, unas cuantas personas del pueblo se aproximaron también para contemplar la escena aunque dispuesto a huir para salvarse sin arriesgarse por nosotras.

Sentí en ese momento como la presión que el ejercía en mi brazo aumentaba ligeramente, estaba poniéndose nervioso, o furioso, y trate de impedir cualquier posible ataque al pueblo.

- espera .- dije muy bajo y trate de mirarle aunque su sola presencia me provocase dolor. - Iré contigo si les dejas vivir en paz.
El me miro de una forma que jamas comprendí, pero creí que ver en sus pupilas una cierta tristeza, en aquel instante deje de temerle por un momento, deje de odiarle o de sentirme encerrada en la oscuridad, creí, durante apenas unos segundos, ver algo mas dentro de el, algo que me atraía, pero pronto el dejo de mirarme y se digió a la mujer.

- ella esta dispuesta a salvaros a pesar de lo que sois, así que vivid en paz y no tendréis problema alguno.
De nuevo el se giro y de nuevo la mujer lo interrumpió.

- llévame a mi
sus palabras acallaron incluso el latir de los corazones, el dragón la miro como si le concediese un honor divino. toda ironía había desaparecido.

- no puedo mujer, ¿acaso no sabes nada?
- ¿que deberías saber?
pregunto ella, casi ofendida.
- ¿no conocéis la profecía?
- por supuesto que si, en ella se nos otorga la paz al llegar a este lugar pero eres tu el que parece no conocerla.
entonces el volvió a reír, intensa y acusadoramente.
- no conocéis la profecía completa.
una estremecimiento se extendió entre todos los oyentes menos en mi.
- el final de la profecía comienza cuando llegáis aquí, aunque creo que esa parte se oculto a los humanos, «Si los Elegidos superan todas las pruebas del Ultimo y llegan a la tierra prometida, entonces la paz se firmara, los Elegidos deberán entregar a su hija predilecta como tributo de carne y sangre a cambio de la perdida
de los dragones, deberán aceptar su perdida, y podrán vivir en paz bajo el ojo del Primero»

Cuando escuche estas palabras la posibilidad siquiera de tener esperanza, de que esta hubiera existido alguna vez, se coló junto a mis lágrimas que no cesaban de caer, pero entonces, un rayo de luz se filtro entre las copas, consumiendo nuestra atención, aquella diminuta franja de luz otoñal ilumino parcialmente a la mujer, que hablo como si aquella revelación no significara nada y todo lo que debía ser entendido ya lo conocía de mucho tiempo antes.

- Esta bien, si deseas llevártela podrás hacerlo pero antes tendrás que cortejarla según nuestras costumbres no por las vuestras pues tu eres el interesado, cuando ella desee ir contigo lo hará, nosotros te la entregamos, la decisión es solo suya.

La mire, como si me hubiera clavado un puñal en el vientre y al miso tiempo comprendiendo que era la única salida buena para mi y para el pueblo. El me soltó muy suavemente y asintió serio a la mujer, nadie podía explicarse que estuviera de acuerdo pero incluso vi calidez en su expresión, como si premiara a aquella mujer silenciosamente.
yo corrí a abrazarla y ella me consoló, sin dejar de mirarle a los ojos un solo instante. Me sentí en casa entre sus brazos a pesar de que el futuro que me esperaba era tan negro como la tierra de una tumba.



sábado, 29 de octubre de 2011

Dragon's Dream XII

A la mañana siguiente el pueblo hervía de actividad, por razones que no alcance a comprender nadie me había despertado para pedirme o exigirme mi ayuda, era la única dormida y no lo comprendí. En cuanto me asee un poco en el riachuelo cercano me puse manos a la obra, aquel día construimos tres pequeñas viviendas en total, algo totalmente increíble dadas nuestras escasas fuerzas y ayudas. Muchos de los que quedaban eran niños.
Pero allí estaban, hicimos un salón principal que seria también una taberna, un lugar de reunión, un salón de juegos para festividades, simple entretenimiento pero muy acogedor y cálido con una gran chimenea en el centro la cual talle con mi mejor intención.
A ambos lados de ese edificio había dos pequeñas casas circulares mucho mas pequeñas, una era una jardín de infancia, y la otra una consulta medica.
El viejo quería construir también una biblioteca algo que yo apoye pero que provoco las risas de todos pues no había libros, si es que alguno quedaba, estarían a muchos kilómetros, pero su sonrisa nos hizo conciliar con su idea.

en los días de esas semana estuvimos acomodado nuestro humilde pueblo, la madera cortada y tallada de las paredes de nuestras casas parecía oro al sol, todo nuestro dolor se había ido fluyendo mas allá del arroyo, y mas allá del mar.


Dragon's Dream XI

El miedo no se alejo de nuestras sombras hasta mucho tiempo después, transcurridos dos meses mas en los que el otoño se acercaba de nuevo y el Dragón no había vuelto ha aparecer, tras sus palabras muchos creyeron que estaba aguardándonos en aquella tierra soñada para hablarnos de algo de suma importancia, incluso yo lo creí.
Sin embargo un día alcanzamos los bosques, atravesamos los inmensos bosques que aun permanecían en pie y fue el viejo quien nos hablo.

« Hermanos mios, somos la ultima sangre humana que se derramará en este lugar. Creedme o no, porque yo se de donde nacen mis palabras y yo se la verdad. Este mismo suelo que pisáis es el lugar que os prometí y que me prometieron a mi hace ya mucho tiempo, aquí podréis descansar vuestros sueños y adormecer vuestro lamento pues aquí siempre estaréis seguros. Ahora es demasiado tarde para comenzar a construir así que durmamos un poco y ya pensaremos después.»



sábado, 22 de octubre de 2011

Dragon's Dream X

«Un mes despues»



Entraba el verano, y el calor era como poco placentero, jamas pesado.
Nos habíamos recuperado de los sucesos pasados en gran medida a pesar de haber recibido otras tantas visitas desde el cielo. Teníamos un gran motivo de alegría en aquellos momentos.
Después del desfiladero atravesamos inmensas llanuras cargadas de antiguos tubos los cuales no comprendiamos su anterior uso, fue algo interminable pero nos alegramos de abandonar las rocosas pendientes, en aquel trayecto una pareja de jóvenes, los únicos dos jóvenes que aun quedaban en el grupo unidos, se prometieron, deseaban casarse por el rito que fuera.
La noticia alejo las sombras y anduvimos mas rápido y brioso para encontrar un lugar adecuado, el verano fue una gran ayuda pues todo lo  florecido alegraba aun mas nuestros corazones. La pareja eligió una preciosa foresta en recuperación en la cual instalamos una gran cabaña gracias a los recursos que encontramos en el bosque, y con restos de pueblos cercanos hicimos el resto. El tejado visto desde el interior era lo mas hermoso, las ramas entrelazadas formando ligeros dibujos dejaban pasar la luz lunar y ver el polvo estelar con perfección. Habíamos entrelazado enredaderas en flor y también conseguimos preparas cierta instalación eléctrica con una bomba de agua de un rio cercano y unos adornos antes navideños. Pero era la calidez de las velas lo que sostenía todo el ambiente y nos regalaba esas memorias infantiles que tanta falta nos hicieron.
Yo personalmente me encargue del vestido de la novia, no fue en absoluto lo nadie esperaba dada nuestra situación, nos dedicamos a buscar entre viejas tiendas de todos los antiguos asentamientos alrededor y allí encontramos miles de cosas útiles y hermosos ropajes para todos. Fue casi como volver al principio.

La ceremonia se celebro al atardecer, algo sencillo pero contundente, pues solo requería la obvia unión entre los dos amantes y que esta fuera justificada y apoyada por el grupo.
El banquete que celebramos también fue deslumbrante después de las penurias sufridas. Pero la culminación rotunda de todas nuestras carcajadas fue el baile final, muchos no recordaban como bailar y otros ni siquiera habían sabido nunca por lo que fue un momento de reencuentro con todos y con nosotros mismos.
Las caras de los que se habían convertido en mi familia y mi nación habían estado tranformandose durante toda la noche, incluso me era extraño pensar ahora que apenas unos días antes ni siquiera hablamos entre nosotros.
Sin embargo, de nuevo el momento paso, cuando los novios estaban deleitándonos con su danza en armonía el techo de la carpa se rasgo haciendo caer ramas y cables sobre todos y arruinando el salón, en aquel momento mi mente se paralizo y un segundo después viajo al recuerdo de mi propio hogar derruido, no se equivocaba, el dragón había regresado de nuevo.

Descendió al suelo impresionándonos aun mas que con su vuelo acostumbrado, pero en esa ocasión ninguno de nosotros, ni siquiera los débiles o los jóvenes, mostró miedo pues el haber llegado hasta allí no nos había dado mas valor ante la muerte sino menos temor hacia ella y mas deseos por parte de algunos de encontrarse con sus seres queridos mas allá.

El dragón camino hasta la pareja que se abrazaron con fuerza en una muda suplica por que les concediera la muerte al mismo tiempo, pero el paso de largo sin el menor gesto derrochando superioridad por los cuatro costado, después, se planto frente a mi y me mostró todos sus dientes sardonicamente.
Yo permanecia sentada casi ausente, mirándole como si fuera el espectáculo mas común y aburrido de todo el mundo.
El alargo su garra enorme aunque estilizada y sujeto la barbilla, en aquel momento dijo: "ríe, después vendrás, baila y luego camina hacia tu lugar."
Se rió muy suavemente y se dio media vuelta para desaparecer en la oscuridad.

Una silenciosa calma se dejo notar en la sala cuando llevaba lejos un buen rato, nadie me critico o me aparto pero yo intuí que ellos empezaban a sospechar de mi, ni siquiera yo misma conocía los motivos del animal, pero los demás delataban en su mirar que solamente deseaban librarse de el.
  Y harían lo que fuera por lograrlo...

Dragon's Dream IX

Los días que siguieron al acontecimiento pasaron por nosotros como los tenues rayos de luz del invierno pasan por el hielo sin derretirlo. Todos sin excepción, sufríamos indescriptiblemente... El dolor físico se acentuaba ahora que no eramos capaces de sobreponernos, el camino ya no podía ser andado, a un lado y otro los mas débiles del grupo se desplomaban y no volvían a levantarse, no podíamos recogerlos, los que quedábamos debíamos sobrevivir y los que caían no deseaban volver a despertar.

Nuestras miradas se hundían en nuestros cráneos como pozos sin fondo, unas miradas que sabia que habrían hecho temblar al mas grande de los hombres y al mas majestuoso de los dragones. Pero nada de aquello me hacia sentir mejor, no encontraba esperanza alguna acurrucándose entre la marea de mis oscuros pensamientos, tampoco estaba aguardándome cuando no era capaz de pensar ni sentir. Allí no quedaba nada, estaba muerta como debí haberlo estado tanto tiempo atrás.

viernes, 14 de octubre de 2011

Dragon's Dream VIII

Llegamos a Aksala, la región mas fría del norte antes poblado. Por allí llegamos a otra parte del continente a la que no se podía acceder nada mas que por mar o por el estrecho paso que atravesábamos, era un desfiladero en las montañas, tan grandes que parecían deseosas de engullirnos en su vientre rocoso. En algunos tramos ascendíamos tanto que nuestra respiración se volvía pesada y se embotaban nuestros sentidos, pero no podíamos detenernos o moriríamos. El viento era helado a pesar de la primavera que recodábamos kilómetros atrás, las noches eran lo mas difícil con las escasas telas que nos cubrían.

Temíamos sobremanera por nuestros niños, pero como siempre, ellos parecían los mas fuertes de todos nosotros, como si la fuerza que impulsaba al nuevo mundo también actuara sobre ellos.

Después de un par de días en el desfiladero comenzamos a descender muy progresivamente, la temperatura encalidecía cada vez mas y pequeñas muestras de vegetación comenzaban a asaltarnos en el camino. Al tercer día, El llego de nuevo.

Nos encontrábamos de nuevo en marcha después de un breve descanso para reponer fuerzas, yo ayudaba a una pareja que se encontraba malherida a pasar por entre dos afiladas rocas de granito, de repente, escuche un grito tan agudo y potente que mis tímpanos comenzaron a zumbar, vi su sombra, de nuevo sobre la mía, creciendo mas y mas a medida que descendía a por nosotros. Esta vez, como la anterior, no se poso en tierra alguna, nos sobrevolaba jugando con nosotros, tratando de tirarnos al vació, fingiendo que nos engullía. En aquellos momentos incluso creí que era tan solo una cría perdida y herida. Pero aquel era un ser completo y complejo, de tan profundos pensamientos que solo le roce de su mirada me hacia estremecer.

El dragón me sobrevoló, esta vez era mi turno y el parecía deseoso de proceder, me mantuve firme y todo lo serena que pude aparentar, el se divirtió con mi orgullo. Con grave y profunda voz me susurro unas palabras que no pude entender debido a la baja frecuencia en la que fueron pronunciadas, sin embargo, por su tono supe que el quería anunciarme algún tipo de acción y estuve alerta. A pesar de ello en menos de unas milésimas de segundo agarro al hombre que se encontraba acurrucado entre las rocas a mi lado y lo llevo volando sobre el desfiladero, sujetándolo solo de la ropa. Aquel pobre hombre no murió por ninguna caída, sino de miedo, incluso oí en mi mente su corazón estallando, pero en mis ojos solo estaba su cabeza desplomándose sobre su pecho. Me sentí una muñeca de trapo, caí de rodillas sin sentir el dolor que las piedras producían al clavarse en mis piernas, casi no podía sostener mi propio peso. Le mire a los ojos por mi propia voluntad, casi sin darme cuenta de lo que hacia, y por primera vez vi en ellos un agitado miedo, ensombrecido por su potente orgullo y odio hacia nosotros.
Nadie borrara de mi memoria aquella sombra en su mirada, aquel miedo hacia el vacio que vio en mi, el horror de todo el enorme mal que tan solo un único ser humano puede cometer.


martes, 11 de octubre de 2011

Dragon's Dream VII

En los dos meses siguientes disfrutamos y sufrimos por igual, tan intensamente que creímos que nuestra alma se desvanecería sin aguantar mas a nuestra maltrecha y exhausta mente. Las pocas huellas de esperanza que encontrábamos a nuestro paso eran debidas a la misma naturaleza, que apenas nos consumía sino que solo nos otorgaba mas fuerza con su propia voluntad de vivir.
El mundo cambiaba, las mismas plantas que antes conocíamos resusgían de las pocas semillas que restaron, ahora mas esplendorosas, mas bellas e intrínsecamente misteriosas. A su vez, también crecían nuevas especies, las cuales solo podríamos haber visto en cuentos y ensoñaciones. La velocidad  a la que todo se desarrollaba era inaudita, casi como si alguna clase de fuerza externa estuviera empujándola, el viejo mantenía un intenso brillo en su mirada cada vez que contemplaba estos prodigios dejando escapar muy lentamente las palabras: "son ellos".

Era la vida lejos de la opresión de la muerte y el odio humanos, la vida renacía pura como siempre fue, exenta de maldad, llena de justicia y equilibrio.


lunes, 10 de octubre de 2011

Dragon's Dream VI

Cada día que avanzávamos eramos mas conscientes de la recuperación que la tierra disfrutaba, el aire corría libre e inmenso incluso en las ciudades, haciéndonos capaces de respirar una grandes bocanadas que hacían que dejáramos de sentirnos débiles o cansados.
Las plantas resurgían con la vuelta del sol y todo en absoluto, estaba cubierto de verdor; la tenues hierbas acariciaba nuestros pies descalzos. No podíamos evitar reír ante aquello y llorar por seguir vivos en el paraíso mientras nuestros padres, hijos y hermanos yacían.

El viejo nos contó finalmente que existía una posibilidad para los últimos humanos, era la de llegar a una tierra prometida para ellos, un lugar en el que podrían tratar de negociar con el Dragón y crear una nueva forma de vida pura y libre de egoísmo.
Los niños le avasallaron a preguntas, también algunos adultos, pero la mayoría nos limitamos a mirarle intensamente y a ponernos a preparar el viaje, las nuevas expectativas habían logrado que nuestra sangre hirviera de nuevo, la vida había vuelto para todos.


Caminamos durante una hora aproximadamente hasta que tuvimos que detenernos de golpe pues la atmósfera estaba cambiando. Una fuerte presión se instalo en nuestros oídos, creciendo cada vez mas, de nuevo vimos al Dragón.
nos sobrevoló en círculos, observándonos, por unos momentos llegue a la conclusión de que había estado jugando y ahora acabaría con todos, poco sabia que aun jugaría mas.

De pronto, descendió ligeramente sin bajar a tierra en ningún momento y vimos la sonrisa mas grande que jamas pudimos imaginar, el dragón sonreía para nuestros atónitos y asustados ojos. Los niños gritaron agitados al ver la enorme fila de dientes afilados que se extendía por su morro. El viejo a mi lado me sujeto de repente con mucha fuerza, casi queriendo protegerme con su escuálido cuerpo, vi en su mirada un fuego ardiente que lanzaba en silencio contra el dragón, no podía comprender.
Súbitamente el pánico se extendió por nuestras venas, sin previo aviso ni decisión común, algo extraño y desesperado de expandió al mismo tiempo y nos hizo correr en todas direcciones, dispersándonos cada vez mas, lejos los unos de los otros. El dragón rió profundo en su garganta y resonó en la tierra y las montañas. Yo me apresure a buscar al viejo y los niños a los cuales lleve conmigo dentro de una gruta en la falda de un monte próximo.
Vimos al dragón asustar a muchos de nuestros compañeros, los sobrebolaba tan cerca que podían sentir el enrome calor que desprendía su cuerpo, a algunos les rozaba con sus garras, algo que no era en absoluto inofensivo para nuestros pequeños cuerpos, los cuales, solo con una ínfima parte de la punta de su negra uña de material desconocido, se partían en dos.
Así contemplamos como eliminaba, uno tras otro, a muchos de los que habían sobrevivido para llegar a ver renacer la primavera y ahora, alimentaban su resurgimiento con su  propia carne en la tierra.
El viejo y yo nos afanábamos en no mirar pero era imposible, solamente tratábamos de que los niños no vieran aquello, sobre todo el, pues era el mas interesado en que no se extendiera el odio hacia los dragones que ahora cometían lo que el creía una causa justa.

El dragón nos vio, me miro directamente a los ojos; el viejo temblaba como una hoja de coco, yo solo me plante y mi propio miedo impidió que de alguna manera demostrase que le temía, por contradictorio que pueda parecer. El sonrió tenuemente, en vez de matarnos, sencillamente se giro.
No deje de pensar en eso la semana después, ¿por que todo ellos y no nosotros? ¿Por que mi vida sobre todas las muertes? Era su juego maldito, nosotros sus dados.



sábado, 8 de octubre de 2011

Dragon's Dream V

Un dia en el que aparentemente despertamos de nuestro sopor, nos percatamos de que la primavera se acercaba. Por primera vez en tanto tiempo una tenue ilusion volvio a dar calidez a nuestras miradas. Entonces, el viejo, se puso en marcha, caminaba como si se tratara de un joven y su risa era clara entre todos nuestros silencios.
Despues de revolver entre todos los cajones que encontro por el sotano saco un artefacto ennegrecido de uno de ellos, con una sonrisa resplandeciente dijo: he aqui el misterio.
Todos nosotros le observamos curisosos sin atrevernos a despegarnos los unos de los otros por temor al frio.
Se puso a arreglardo durante un par de horas sin exito, en aquel tiempo todo fuimos desperezandonos poco a poco. Algunos no eran capaces de andar.

Al dia siguiente el viejo se acerco a mi muy excitado, me agarro del brazo y me condujo hasta una parte del sotano que el habia escogido para trabajar. Me sento junto a el en una desvencijada mesa metalica y me mostro lo que al parecer era una antigua radio practicamente util. Mi rostro se ilumino con una sonrisa, y el viejo me sonrio a su vez, completamente euforica avise a todos los demas que se reunieron de inmediato a nuestro alrededor. En un silencio respetuoso el viejo y yo nos miramos, dictaminando quien de entre todos nosotros aparetaria el boton de encendido. Finalmente elegimos a la niña menor. Su temboloroso dedito se acerco para pulsar pero se desvio con una risotada. Tras varios intentos mas logramos que lo apretara, y el ruido de las ondas comenzo a revivir el pasado.

Durante algunos minutos, buscamos por el muerto espacio cualquier  señal de resistencia vital, finalmente, por primera vez, nuestros deseos fueron cumplidos. Una voz, demacrada en tristeza sono en todo el mudo paisaje, atravesando nuestros corazones para siempre.
«no queda nada, repito, no queda nada. Si alguien escucha esto debe saber que es una grabacion, y yo ya estare muerto. Soy el general Ratvisk, y mis superiores me ordenaron grabar y difundir este mensaje cuando nuestro bunker fuera destruido. no pudieron guardar el secreto por mas tiempo y ahora por su culpa todo ha sido perdido.»

Creo que todo el aliento que conteníamos salio de nuestros cuerpos dejandonos ligeros y debiles como plumas sin cuerpo. Mire al viejo, que aun respiraba con el ceño profundamente fruncido y los labios apretados. Y aun decidi que queria luchar.
Le mire, entonces, con decision, y sin dudar le abrace. Uno por uno fui reconfortando a los demas, hablandoles de la oportunidad que teniamos, del mundo pacifico que era nuestro deber crear, y cuando el viejo me oyo esto lloro.

LLoro con una sonrisa de alegria pura y comenzo ha hablarnos;
- Estaba esperando este momento para revelaros de verdad, crei que iva a morir antes de poder hacerlo, pero al fin, sabía que serías tu, mi pequeña, siempre te estuve observando desde que nuestros niños decidieron que debiamos acojerte en nuestra miseria... Cuando yo muera tu nos guiaras.-Hizo una pausa en la cual yo esperaba quejas, pero todos me miranron con sonrisas dulces, y el corazon se me hincho calido y brillante.- Ahora jovenes, debo contaros el secreto del que hablaba el general. Es un secreto de siglos, podria decir sin temor que existe desde que el hombre descubrio la maldad, desde que nacio el primero de nosotros.

«Cuando el mundo era ya viejo y nosotros aun jovenes, los dragones vinieron a nosotros en busca de nuestra compañia. Ellos deseaban otorgarnos dones poderosos para nuestro fragil honor, eran seres formidables, inteligentes en extremo, mas de lo que yo o cualquiera puede imaginar, pues la sabiduria que residia en cada uno de ellos era la de toda su raza, la de todo el universo, y por ello eran seres tranquilos, porque conocian la verdad de las cosas.
Los hombres, movidos por su miedo que es lo que nos conforma, dudaron de los dragones y rechazaron su propuesta, pero no bastandoles con ello decidieron que serian mas poderosos, que dominarian todo, incluidos a los grandiosos Dragones.

Ellos no podian saber de nustra naturaleza, como os estareis preguntando, pues nosotros somos venidos de un lugar al que los dragones no pueden llegar, nuestra materia es misterio para ellos y por lo tanto motivo de atraccion.
De acuerdo a estos hechos, ellos se enamoraron de nuestra especie y tambien de acuerdo a esto, nosotros temimos y odiamos la suya. Muchos granjeros mataban sus animales para culpar a los dragones, otros tantos incluso mataban a sus hijas o a las hijas de sus hermanos tambien por el mismo motivo, mientras que los dragones, como seres inmortales y astrales que eran, no necesitaban comer carne ni beber nuestro agua.

Un dia, varios jovenes de distintas aldeas se encaminaron sin saberlo por el mismo sendero que les conduciria a las respuesta que buscaron desde su nacimiento, cuando se preguntaron a donde ivan ninguno supo contestar, y sin embargo si sabian que caminos escojer y que sendas rodear. Finalmente, llegaron a su inaudito destino, el mundo de los Dragones, alli unos cuantos de ellos les concedieron los dones que tenian reservados para la humanidad pues los muchachos eran puros, exentos de miedo y odio, asi nacio la magia.

Los jovenes tuvieron hijos que  su vez tuvieron mas hijos y todos ellos eran magos. Muchos se volvieron impuros pues los demas hombres corrientes los temian y los castigaban durante su vida, por eso los que se volvieron oscuridad desearon venganza contra los dragones y los hombres por igual, odiando a todos simplemente por existir. Esos pocos se convirtieron en brujos y brujas, diferentes a los magos pues los brujos jugaban con sus poderes despertando a los muertos y durmiendo a los vivos sin tener en cuenta el equilibrio.
Esos mismos desgraciados brujos tomaron la inciativa y viendo que eran pocos  y no podían destruir el mundo decidieron entre ellos que la solucion era hacer que el mundo se destruyera solo.
De tal modo, crearon iras en el bando humano hacia los dragones, y de tal modo, los humanos pasaron a la accion, atacaron a los dragones, para matarlos.

Los Dragones se defendieron con gloria pues su poderes eran muchos y muy superiores a los artefactos humanos, pero su bondad les llevo a perder, pues sus corazones amaban la humanidad y eran capaces de perdonar y compadecerse de nuestro dolor, que sentian como propio cuando estabamos cerca. Muchos de ellos, nobles y justos, murieron, aseinados horriblemente, tantos, que en todo el mundo solo quedaron cinco, tres machos y dos hembras, todos ellos ancianos.
Los ancianos no eran debiles, pero eran los primeros de su especie inmortal, y por ello fueron ocultados y conservados. Como primigeneos, eran puros, y por lo tantos sus dones eran mas intensos en ellos, su maldad y su bondad por giual, lo que les permitio hallar una solucion. Dejarian que el hombre creyese vencida la batalla, pues de otro modo sabian ellos que el mundo no podria hallar la paz, no soportarian quedarse solos en el universo sin poder admirar la tristeza y la alegria, la belleza y el horror de los hombres. Por esto, crearon al ultimo de ellos, un joven dragon que guardaba en sus escamas y en sus ojos el color de la lucha, el rojo de la sangre derramada, el azul de la noche eterna y el violeta del dolor intenso. En el, depositaron todo su conocimiento, sus recuerdos y sentimientos, toda su fuerza, toda la fuerza de sus raza en un unico ser, fue mas grande que los demas, pero tambien sufrio mas que ninguno, en soledad.
Ocultandose en las profundidades de la tierra durante milenios, aguardando a que la humanidad creciese, se multiplicase, olvidando el pasado, volviendose descreida de la magia y el universo.

Hasta que ese dia llego, y cumplio la venganza de su raza.»

Cuando el viejo termino sus ojos estaban empañados en lagrimas, nunca supe si por el dolor de haber perdido a sus hermanos o por el dolor de los mismos Dragones. Desde aquel día me senti morir.



martes, 4 de octubre de 2011

Dragon's Dream IV

El grupo y yo recorrimos un largo camino para salir de la ciudad, la desolación nos rodeaba y acechaba en forma de siniestras pupilas, a cada paso, en cada pedazo de ceniza que se desprendía del cielo gris. Nuestros alientos eran símbolo del duro invierno que se acercaba ya, era enero, y aun no habíamos visto el sol. La cantidad de nubes y humo que se concentraban sobre nuestros frágiles cuerpos era cada vez mayor, las plantas morían y los pocos animales que encontrábamos para alimentarnos estaban siempre mas famélicos que nosotros mismos.
Por suerte para todos los niños resistían y se negaban a perder su inocencia. alegraban a todos con sus esperanzas y risas, y nunca cesaban de cantar, aquello era lo que nos hacia despertar cada día y superar el dolor y el entumecimiento.

al cabo de otra semana mas logramos alcanzar las afueras de la siguiente ciudad, todo nuestro valor murió de nuevo aquel día, al darnos cuenta de que ya no quedaba nadie más.
Recorrimos desolados lo que un día fue Pathis, la ciudad mas prospera del país. De ella quedaba aun menos que de la que veníamos, solo el suelo agujereado y cubierto de negro carbón era indicador de lo que antes había existido allí.
Nuestros cansados cuerpos se retiraron casi solemnes, no pudimos recavar valor para llevarnos nada, era practicamente un suelo sagrado.

Volvimos a las afueras, donde sabíamos que aun quedaba en pie una antigua fábrica de metales que hacia años que no tenia uso. Allí dentro, en su sótano, nos refugiamos durante meses, acurrucados unos contra otros y solo saliendo al exterior para cazar o recoger algo de abrigo. Lentamente, nuestra memoria fue desvaneciéndose, nuestros recuerdos parecían un futuro muerto y nuestro futuro un presente negro.

Dormimos aquellos meses, como los viejos osos dormitan en sus cavernas cada invierno. No logro recordar que fue de nuestro hambre o nuestra sed, o de nuestras voces entre la ventisca. Pues la nieve ya arreciaba sobre la tierra y sobre el corazón congelado.



domingo, 2 de octubre de 2011

Dragon's Dream III

Caminé durante un largo periodo entre lucidez y sueños, no me dirigía a ningún lugar en particular, solo buscaba como insomne una forma de cumplir mis necesidades básicas y hallarle cordura a la nueva realidad. Pero ninguna de estas me era concedida. Durante unos momentos me vi presa del pánico, pero fue inútil para mis demonios pues ya no quedaba nada, ni siquiera para temerlo. Después, me di cuenta de que no podía seguir de ese modo hasta derrumbarme de cansancio, necesitaba hallar la mas básica de las respuestas a la primera de las preguntas; buscaría supervivientes.
Mientras miraba bajo toda piedra y preguntaba a todos los vacíos me di cuenta de que la ciudad había envejecido, era como si hubieran pasado por aquellas ruinas los años, como si llevaran siglos esperando aquella destrucción y estuvieran cómodas en ella.
No pude reprimir un escalofrío ante aquel pensamiento.

En el preciso instante en el que la ultima de mis llamadas acababa oí una alegre respuesta, dos niños de distintas edades entre los 5 y los 8 años se acercaron corriendo hacia mi, con sus pequeñas caritas cubiertas de polvo y una enorme sonrisa esbozada entre sus mejillas.
El corazón me estallo en el pecho al ver a los pequeños, en cuanto llegaron a mi se abrazaron a mis piernas como si fuera alguien realmente querido. Cuando salí de mi sorpresa vi a la mujer de unos 50 años que se aproximaba con pasos medidos a mi y a los niños, ella parecía ser su abuela o su tía pues ellos la reconocieron y la saludaron con exclamaciones incomprensibles. Después de que ella me saludara comenzaron a salir una tras otra un  montón de personas que se escondían detrás de los escombros, en agujeros del suelo o incluso que vijilaban desde azoteas aun en pie. Cuando todos estuvieron reunidos a mi alrededor comprendí que no eran tantos como me había parecido, en aquel grupo no podrían contarse mas de 20 personas de edades y condiciones dispares. Varias parejas, un anciano de unos 80 años, algún que otro adolescente sin familia, nadie mas.
Me examinaban comidos por la angustia y la desesperación.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Dragon's Dream II

La urbanizada civilización era un caos absoluto, las personas huían aterrorizadas, empujándose, atropellándose y aplastándose unas a otras. Intentaban escapar de toda clase de peligros, inundaciones, temblores, devastadores incendios, iras, miedo... Trate de avanzar entre la multitud de cuerpos en tensión, no comprendía lo que veía,  ni siquiera sabia a donde iría a parar, hasta que una mano enguantada me arrastro al interior de una puesto militar. La mujer que me había salvado era de estatura media, con movimientos rápidos y precisos me examino, era medico, llevaba toda su melena castaña recogida en una coleta que dejaba escapar sus numerosos rizos.

Ella se sentó frente a mi y por un momento pude ver perfectamente su rostro, me sonrió en medio de un suspiro y me dijo unas pocas palabras que nunca llegue a oir porque el Dragón regreso, y calcino todo de nuevo a mi alrededor.
Otra vez estaba sola, en medio de la destrucción y del acallado clamor caótico. Nada que temer y nada que dejar atrás, no podía pensar en nada mas que en estas palabras.


Dragon's Dream

La luz era tenue e intensamente cálida a la vez, risas, apretones de manos, todo parecía feliz, perfectamente en su sitio.
Yo me hallaba en el extremo mas alejado de la mesa familiar, mi plato estaba lleno de un jugoso pavo asado y sonreía, ampliamente, como creo que jamas había sonreído. Mi familia me hacia dichosa por primera vez.
La fría navidad invernal acechaba en el exterior, por ello las ventanas atenuaban el impacto de los copos mediante un espeso entumecimiento vaporoso.

Entonces un extraño sonido apago todos los demás, el silencio se marco en los rostros,  todos juntos observando con atención el techo sobre sus cabezas. De nuevo otro sonido que no nos dejo tiempo a exhalar un grito de auxilio, porque el tejado se desplomo sobre nosotros tan deprisa que nadie logro si quiera ponerse en pie.
Cuando recobre la conciencia mis miembros estaban entumecidos, mi rostro empapado en sangre y sudor, mis ojos apenas podían abrirse para ver la tragedia. Sabia que estaban muertos. Sin embargo no llore, aquella sensación de soledad oprimía mis pulmones desde dentro como una garra, una garra negra y afilada que me impedía liberar cualquier diminuto fragmento de alegría o dolor. Aquella sensación me salvo por prima vez, pues cuando abrí mis ojos por completo en medio de mi mutismo pude ver sobrevolandome al mas inmenso y aterradoramente bello de los seres. Un grandioso Dragón rojo, violeta y azul.




 

Comencé a temblar convulsivamente, algo que incluso me hizo darme cuenta de que podía salir de allí.
El animal se marcho con prisa y yo me libere de entre los escombros que extrañamente apenas me habían cubierto. No me detuve a observar la escena, no busque a nadie. En mi corazón sabia que ya no les volvería a oir, ya no estaban aquí, de aquel modo me aleje, todo lo deprisa que pude, mas y mas lejos por las interminables praderas hasta encontrar la ciudad.




martes, 31 de mayo de 2011

III

El ruido me despertó, mis hermanos comenzaron a gritar asustados mientras mi madre trataba de calmarnos sin conseguirlo, me miro, pidiéndome ayuda, y yo hice lo propio, los acomode con suaves golpecitos de mi morro y pronto dejaron de llorar aferrados a los pezones de ella.
En cuanto acabe me volví hacia la puerta, se oían pasos, personas transportando pesos de un lado a otro demasiado deprisa. Me preocupe por Dawn, no nos había traído desayuno.

Pero justo cuando mentalizaba estas palabras ella entro por la puerta, me asombro ver que se había arreglado, estaba de buen humor, aunque algo en su rostro me hizo ver que aún no estaba muy convencida de ello.

Dejo un cuenco con algo de leche templada y una buena comida para Mish, al parecer hoy había premio, restos de un asado con  crujientes croquetas para gatos. (Otro invento, comida especial para gatos, eso se llevó la palma cuando lo vi, no me agrada mucho comer lo mismo cada día)

Entonces cuando mi madre se lanzó sobre el plato Dawn me miro sonriendo débilmente.

- Que tal estas Pum?-ella me había apodado Pumpkin Jack, un nombre que no me desagradaba a pesar de recordarme a un sucio tabernero irlandés.

Acto seguido me cogió y me acaricio el vientre, yo me retorcí por las cosquillas, aquello la hizo reír y me alegre profundamente. Cuando quiso dejarme en la caja de nuevo me aferre a su brazo desnudo, e inmediatamente me arrepentí por haberle clavado mis afiladas uñas, pero ella no me lo reprocho. Me cogió y me sentó en su regazo, me miraba intensamente.

- Nos tenemos que ir pequeño Jack, ha habido problemas… problemas graves…-su voz temblaba, ella trataba de ocultarlo pero estaba deseando poder llorar.- esta casa no es nuestra ¿sabías?, pertenece a alguien que no nos desea ningún bien, por eso he convencido a Robert de que nos vallamos… aunque él a su vez me ha convencido del siguiente lugar en el que pararemos…-aquella última afirmación hizo que un gesto amargo se posara en su rostro, me dolió verla así, pero aún más el hecho de que yo, tan pequeño como era, no podía ayudarla en lo más mínimo.- Aun así-continuó ella- Me han permitido llevaros con nosotros y eso es una muy buena noticia, temía que tuviera que dejaros aquí… eso sí que no lo aguantaría, eres mi único amigo pequeño diablo.-sonrió con los ojos velados por las cristalinas lágrimas, pero antes de volver con Robert se sobrepuso y oculto su dolor, aquello no me gusto lo mas mínimo, yo la hubiera permitido llorar largamente.



. . .



La mudanza fue bastante aparatosa y desordenada, nosotros fuimos lógicamente los últimos y aun así pude ver como llenaban un coche exageradamente pequeño con un montón de cosas que apilaban sin más, sueltas por todos los asientos. La caja en la que había pasado la mayor parte de mi vida gatuna se vino con nosotros, ni siquiera nos sacaron de ella para el viaje, ni a mí, ni a los demás, incluyendo también a mi madre. Nos colocaron en el asiento del copiloto junto a un Robert conductor y  delante de una Dawn muy apretujada entre montones de objetos variados. Era de noche, la mudanza había durado todo un día, y ahora al fin parecía que ese sería el último viaje, los rostros de Dawn y Robert se mostraban cansados, contentos del seguro infierno que habían vivido en aquella casa prestada, pero aun así tristes porque algo peor parecía aguardarles.



El viaje fue extremadamente corto, no pude distinguir apenas nada a través de las ventanillas del vehículo por lo que pronto decidí dejarme llevar por el sueño, después de unos 5 minutos llegamos a nuestro destino, era una casa de dos pisos, no muy maltrecha pero tampoco tan nueva como la que antes habitábamos. Tenía múltiples ventanas diminutas en todas las direcciones y una puerta grande de madera maciza. Dawn le pidió a Robert que le permitiera llevarnos ya dentro, y él se lo conducido de mala gana, no parecía estar muy contento con nuestra presencia, y sin embargo algo me decía que los gatos le gustaban bastante.

Otra anécdota que se me ha olvidado contaros: el idioma. Mi idioma nativo es el inglés, una lengua que considero superior a las demás en muchos aspectos pero que sin embargo siempre se ha visto superada por otra en un campo, el español en lo referente a la literatura, desde mis principios aquel fue un idioma que me intereso aprender y que más tarde me convino saber en mis relaciones económicas, sin embargo, nunca pude imaginar que sería este el que me abriría las puertas algún día.

El español era la única lengua que yo había oído hablar a Robert, Dawn conocía esta lengua a la perfección y siempre procuraba hablarla con él, pero sin embargo, con el resto del mundo, hablaba inglés, incluso con nosotros. Yo podía apreciar que se expresaba con mayor fluidez y comodidad en español pero que al parecer se sentía mejor si lo que usaba era el inglés. Aquella diferencia se me hizo inexplicable desde el principio, si hablaban en ingles debían de encontrarse en Britania o en alguna de las colonias, pero si no eran ingleses  ¿qué era lo que les había traído hasta allí? Eran incógnitas sin respuesta por el momento.



Ahora, continuemos con el día de la mudanza.



Dawn cogió la gran caja no sin esfuerzo y trato de hacerla pasar por la puerta de madera oscura, Robert se había quedado sentado junto al coche y no parecía darse cuente siquiera de que Dawn necesitaba su ayuda, solo hasta que ella se vio desfallecer del cansancio se la pidió y este aun tardo en enterarse de la situación, aunque le ayudo sin rechistar.

Cuando gracias a los fuertes brazos de Robert subimos unas estrechas escaleras nos encontramos en lo que era una cocina, para mi sorpresa aquella cocina no era tan avanzada como la de la casa anterior, aún conservaba un horno de leña, y los fogones no eran placas negras eléctricas, sino fogones de llama. Robert nos depositó en un hueco que parecía expresamente preparado para nosotros, me pregunte por que no nos habían dejado en el baño de aquella casa, pero aun no podía obtener respuesta, la cocina olía a cerrado,  a viejo, no parecía haber sido usada en mucho mucho tiempo y sin embargo, se notaba que alguien había estado limpiándola a conciencia, supuse que había sido Dawn.



Entonces, justo después de que Robert saliera por la puerta comenzó de nuevo el barullo, era plena noche pero la mudanza no podía detenerse, ambos, Dawn y Rob, comenzaron a ordenar todo lo que habían traído, fue cuando me di cuenta del porqué de esa cocina y  de la desilusión de Dawn por la mudanza. Aquella casa no iba a pertenecerles ni siquiera como prestada, lo que ellos iban a poder usar era simplemente un dormitorio y una cocina en desuso. A través de la puerta entre abierta que dejo Robert pude apreciar como subían todas sus cosas y las colocaban entre esta cocina y la habitación inmediatamente al frente, nada más, no bajaban nada, ni alejaban nada, solo esas dos míseras habitaciones. Inmediatamente supe que su situación económica era muy pero que muy precaria, lo supe en cuanto Dawn comenzó a descargar las bolsas que portaban los alimentos, las únicas dos bolsas que tenía para ese fin. Solo llevaban un par de conservas, algo de pasta, y todo lo necesario para cuidar de nosotros. En ese momento el corazón me dolió, y pude ver lo que Dawn se había esforzado por Robert y por tenerme a mí, por eso a Robert no le gustaba nuestra presencia, por eso nunca nos tocaba. Dawn le había suplicado una compañía cuando él se ausentaba tan a menudo, y ella había sacrificado su propio bienestar por tenernos a nosotros. Sin embargo ella apenas se quejaba ante él, todo lo depositaba secretamente en mis oídos, las cosas que la alegraban y las que la entristecían profundamente, al parecer Robert no deseaba escuchas aquellas cosas y ella tampoco tenía la oportunidad de relacionarse con nadie más.

En un arrebato salí de la caja para buscarla, ella se dio la vuelta al oír mis maullidos y una sonrisa ilumino su rostro al verme sobre las cuatro patas andando y explorando el exterior, algo que nunca había hecho antes. Llamó corriendo a Robert para mostrárselo, yo temí que aquello no fuera una buena idea, pero el vino y sonrió a su vez, parecía una sonrisa sincera, aunque nunca supe discernir si era por mí o por la felicidad que ella mostraba. Aquella fue también la primera vez que el me cogió y me acaricio, sus manos eran abrasadoramente cálidas y su pelo largo y oscuro me acariciaba sin quererlo el morro.



Aquella noche dormí tranquilo, Dawn y Robert se habían reconciliado, al menos en parte, aunque las cosas les fueran tan mal seguían juntos, Dawn no tenía a donde ir sin Robert, ni casa, ni familia, ni trabajo, Robert podía quedarse allí, porque aquella casa era de sus propios padres, pero no hubiera soportado la marcha de Dawn, se querían, verdaderamente, y eso me hizo conciliar mejor el sueño.







jueves, 19 de mayo de 2011

II





Con el paso del tiempo en aquel cuarto de baño y el desarrollo acelerado de mis sentidos logre llegar al conocimiento de que el tiempo transcurrido durante mis vidas animales había sido mas del que creía, al morir y comprender que el cielo cristiano no me aguardaba tuve la esperanza de poder acabar reencarnado en humano y conseguir volver a mi posición anterior, pero solo hasta llegar a mi séptima vida no comprendí cuan alejado estaba mi siglo natal.

Lo comprendí por todo lo anómalo y nuevo que me aguardaba alrededor, El aseo no se mantenía caliente mediante carbón o leña como esperaba, sino que los humanos se limitaban a tocar con la punta de sus dedos unos botones o a girar la manecilla correcta y el agua salía caliente, y lo mismo pasaba con casi todo.

Al alcanzar esa realidad me vi presa de una profunda melancolía, mire el calendario que casualmente reposaba en la puerta y el año que marcaba estaba ya lejos de mi 1767. Mi familia, mi mansión, mis amigos, mi puesto, todo estaba ya perdido, enterrado, y en ruinas. Aun así, no deseaba dar rienda suelta a mi dolor, no podía rendirme, algún día volvería aunque fuera solo para ver los restos.



Después de la pena vino una alegría;  podía ser capaz de hacerme entender por los humanos, gracias a una maquina muy especial que Dawn usaba con asiduidad: el ordenador. 

Las teclas de ese diminuto contenedor negro eran suaves y ligeras, por lo que yo perfectamente podía accionarlas con mi peso, sin embargo, aún era muy pronto para poder hacerlo.

Todas las mañanas veía a Dawn sentarse en la mesa del comedor frente al baño y encender aquel artefacto cargado de información, me alucinaba observar aquellas luces y sonidos espectrales y mágicos,  mi carita de sorpresa le enternecía el corazón a ella, que me dejaba acurrucarme en la mesa al lado de aquel ingenio.







Durante aquellos días fui feliz, hasta que inevitablemente llego de nuevo la pena.



Una noche, Dawn no vino a despedirse, algo había sucedido más allá de la puerta que me separaba del mundo, lo supe en cuanto su voz tembló y sollozo al otro lado de la pared.

Entonces comprendí porque buda me había llevado hasta allí.



Ella gritaba y lloraba al mismo tiempo, mientras Robert murmuraba casi inaudiblemente, parecía que estuvieran peleando por algo serio, pero él no la gritaba ni se enfurecía, parecía… cansado, terriblemente cansado de la vida. Después oí portazos, y luego, silencio. Un silencio tan extraño y doloroso como lo era la oscuridad en mi corazón.

No logre dormir en toda la noche, trataba una y otra vez de salir de aquella caja para buscar a Dawn, para consolarla con lo que pudiera hacer un gatito.

Cuando de pronto, aprecie sobre mí unos grandes ojos penetrantes, me volví, totalmente descompuesto y atemorizado, y vi a mi madre, observándome con dureza. Permanecí mirándola unos instantes, sin comprender, hasta que no logre soportar la incertidumbre y agache el cabeza, acobardado.

Ella siguió mirándome aun cuando Dawn entro en la habitación  para alimentarla, la muchacha se extrañó ante la nula reacción de la gata que sencillamente ellos apodaban “mish”, pero parecía apurada por las prisas y no se quedó a analizarlo con más detenimiento





La vi salir y golpearse con los muebles en la oscuridad, de nuevo, una parte de mí se fue con ella, deseando con toda la fuerza que me restaba que ella volviera a mí.

Después de aquella pequeña interrupción mi madre volvió a centrarse en mí, mis hermanos dormitaban entre las mantas, nosotros dos nos mirábamos como en un sueño en sombras.



-¿Quién eres tú?-maulló bajísimo ella.

Al acto mis sentidos se alertaron, durante mi vida como animal jamás había podido comprender a ninguno de mis congéneres a excepción de los reencarnados, no hablábamos un lenguaje humano como animales pero sencillamente parecíamos utilizar el lenguaje animal de otra manera que los propios animales no podían desarrollar, sin embargo, aquella gata aburrida y perezosa, totalmente corriente y despreocupada de todo sabía hablar mi idioma.



Mish esperaba una respuesta y no parecía importarle mucho cual fuera, volvió a preguntar.

- ¿Quién eres?-mi expresión aturdida y temblorosa pareció convencerla de que tendría que explicarse.- He tenido muchos hijos, y se cuándo uno de ellos es distinto, pero tú eres algo más, alguien más, ¿quién eres?

La sencillez de sus palabras me obligo a responderle claramente.

- Mi nombre es… o era, Lord Nelson.

Mish asintió satisfecha y se recostó para dormirse, mi expresión tornó de asustada a indignada en décimas de segundo, aquella gata me sacaba de mis casillas.

- Espera, espera, no puedes acabar así.

Ella me miro indiferente.

-¿y por qué no?

Su lógica volvía a desconcertarme, por un momento me pregunte si todos los gatos tendrían esa forma de pensar.

- Explícame como sabes todo eso, como sabes que no soy un gato.

Ella sonrió ampliamente dejándome ver sus colmillos, me sentí terriblemente indefenso y débil.

- Por lo mismo por lo que tú no sabes cómo hablar el idioma correspondiente a tu condición.-después de una pausa eterna continuo más segura de sus palabras.- Mi madre era como tú, los recuerdos de ella se van borrando lentamente pero aún me es útil lo que me enseño. Me dijo que los que caminan-en-alto, los que nosotros llamamos Sonamnu, no desaparecen cuando mueren como nosotros. Ellos van a otro lugar, muy distinto y a veces, antes de llegar allí, se desvían del camino y caen de nuevo a este mundo, pero cuando caen ya no son los de antes, son otra cosa.-ella espero a ver mi reacción, y volvió a lamerse los colmillos.

Yo me quede totalmente aturdido era demasiada información después de tanto tiempo en el silencio, al parecer los gatos eran más inteligentes que los animales puramente salvajes, sin las ataduras de la supervivencia habían desarrollado más su mente, pero aun así no lograban alcanzar a un ser humano, su memoria era frágil.

- Entonces, tu madre era una persona antes de ser un gato.

- Así es, pero entre nosotros no nos llamamos así, somos los Sotag, aquellos otros que también viven con Sonamnu son los Sorrep. Mi madre tampoco sabía hablar muy bien otros idiomas, pero me enseño el vuestro por si me encontraba con alguien como ella: tu.

De pronto sentí unos deseos tremendos de abrazarme a su pelaje, después de todo no era tan mala como había creído, la sonreí y me metí entre sus patas delanteras, y ella me estrujo en lo más parecido a un abrazo. Después de toda la noche, logre quedarme dormido junto a ella, sin olvidar a Dawn que baño mis intranquilos sueños.





martes, 10 de mayo de 2011

The life adventures of Lord Nelson

Prólogo



Mi séptima vida comenzó, curiosamente, como gato.



Hacia el final de mi sexta vida como hurón en Nepal sentí un escalofrío recorriéndome y de pronto, morí, pero no me reencarne inmediatamente, sin saber cómo ni por qué estuve un tiempo en alguna clase de limbo entre la tierra y el nirvana, o la luz, como prefiráis.

Durante ese espacio de tiempo pasaron dos cosas, la primera, que para mí la velocidad del transcurso de los años fue infinitamente más lenta que para el mundo real, y la segunda, es que no recuerdo nada de lo que dije o hice.

Por lo tanto hasta más o menos el mes de vida gatuna no estuve seguro de donde estaba.






I

Después de una sensación de terrible ligereza en todo mi cuerpo caí como un plomo sobre algo mullido y cálido, fue un comienzo reconfortante. Después lo primero que oí fueron unos agudos chillidos desesperados, gracias a lo cual supe que estaba entre mamíferos indefensos.

Trate de ver algo pero mis parpados estaban fuertemente afianzados unos contra otros, y mis ojos aun no muy desarrollados me pesaban en el cráneo que parecía ser más grande que yo mismo.

Me sentí terriblemente débil y menudo, como si mis huesos fueran de cristal y mi carne apenas una sombra de la desnutrición, acababa de nacer pero no tenía hambre.

Sabía que lo primero que debía hacer era encontrar a mi madre o moriría pero no la percibía allí, me acerque con sumo cuidado a los aullidos que ya comenzaban a apagarse y note su pelo suave, el tacto no era muy distinto al de mis hermanos hurones, por lo que durante un momento temí haber vuelto a repetir la misma vida, pero al oír de nuevo sus gritos más de cerca me di cuenta de que no, aquellos parecían gatos.

Me arrime a ellos y me hice un ovillo.

Nuestra madre nos había limpiado de las membranas de su vientre y sin embargo yo no recordaba sus lametazos, ella no se encontraba con nosotros, así que lo primero que vino a mi mente fue el recuerdo de mi primera vida como humano en la cual había nacido muerto, supuse de inmediato que eso es lo que había ocurrido, por eso estaba apartado de la camada, de algún modo buda había insistido en que esa vida me correspondía ahora, no pude evitar preguntarme que designios tan específicos tendría en ella para mí.



Al cabo de unas cuantas horas pude conocer a mi madre al fin, mis otros tres hermanos dormían, yo permanecía alerta. Pero por suerte la única que vino a nosotros fue ella.

Su lengua rasposa me aparto los últimos restos de sangre de la cara y nos provocó la micción a todos, por lo visto mis congéneres habían tenido ya su primera comida, sin embargo yo estaba vacío, y ahora sí, hambriento.

Su cariño era algo dudoso conmigo, parecía no estar muy segura respecto a si debía alimentarme o no, posiblemente debido a mi resurrección, pero todas sus dudas se disiparon cuando yo mismo halle sus pechos cargados.

Aquella leche era espesa y sumamente nutritiva, algo dulzona, pero sin duda la más espesa que probé en mi vida, bebí con avidez hasta estar lleno.

Mis hermanos no me quitaron la comida, al parecer había de sobra para todos, aquello me agrado, en mi cuarta vida como búho  tuve que sufrir múltiples y dolorosos picotazos que me causaron infecciones.



Los siguientes días no sufrieron variación, ella venia, nos limpiaba, nos amamantaba y después volvía a irse, en ese tiempo me dedique a examinar con mis pobres medios el lugar en el que nos había depositado, parecía una bodega, la humedad y el olor a licor eran intensos,  las arañas se movían bajo nosotros creando sus telas y engaños.  Pensé en mi futuro como gato callejero nacido en una bodega, no me agrado demasiado, en mi vida humana yo mismo había maltratado gatos y ahora estaba en su lugar, cruel destino.



Pensé en todo aquello inmerso en mis recuerdos hasta que al cuarto día un humano irrumpió en nuestro nido.

Mi instinto me alerto enseguida de una presencia extraña, mientras que mi razón me dijo lo que mi corazón temía, solamente podrían desear cogernos por una razón: nuestro sacrificio se exigía.

Comencé a temblar imaginándome un gran clavo metálico dividendo mi gran cabeza en dos.

Cuando la presencia humana se acercó algo en ella me distrajo de mi propia muerte,  olía a moras y a loto, a rosas  y a lilas, el dulce aroma me embriago por completo. Aquella debía de ser una mujer.

Unas manos muy finas y suaves nos cogieron uno por uno y nos metieron en una especia de bolsa con mantas, aquello era mucho más cómodo que la madera. De pronto la bolsa se alzó en el aire, y pude oír como nuestra madre maullaba desesperaba bajo nosotros. 

El saco se bamboleaba con el movimiento de las piernas humanas, pero aquello no me disgustaba, las mantas olían a jabón, lo que significaba que no iban a matarnos, nadie se tomaría la molestia de usar unas telas nuevas y limpias para unos gatos callejeros que fueran a eliminar. Me aferre a esa idea con esperanza.



Después de un corto paseo por el aire de la noche el saco se posó con delicadeza sobre algo duro, oí a mi madre maullando de nuevo e intentando cogernos para devolvernos a la bodega, pero otra vez las manos que olían bien nos cogieron para depositarnos en una caja de cartón acolchada. Nuestra madre nos alcanzó y se enrosco sobre nosotros protectoramente, no tuve queja por su poca delicadeza al aplastarme, aquello me mantendría vivo.



La noche transcurrió sin percances, la caja estaba situada  en una especia de cuarto de aseo, olía a agua fluyendo y a jabones, eso significaba que nuestra madre era propiedad de algún humano y al parecer nosotros también.

Después, pasaron las semanas, mi madre no se despegaba de nosotros, comía al lado lo que le servían y nos acicalaba a menudo. Aquella vida relajada y acomodada me gustaba más que la vida salvaje, se acercaba a mi vida humana como lord en Inglaterra a excepción del abundante pelo y el cascabel en el cuello.

De vez en cuando escuchaba la voz de la mujer, nos acariciaba con ternura y nos había puesto nombres, mucho menos a menudo también se acercaba un hombre que juzgue corpulento por el ruido de sus pisadas y su respiración, ella le llamaba Robert, pero el hombre no mostraba el mismo entusiasmo  por nosotros que la mujer. La voz de ella era melodiosa y suave, me gustaba ciertamente, deseaba quedarme con ella, pero el sueño siempre me abordaba cada poco y no podía estar muy atento a lo que nos decía.





Después de un par de semanas, pude abrir los ojos, y vi por primera vez como gato la luz de la mañana, se filtraba a través de unas cortinas blancas, eso fue todo lo que pude distinguir ya que mis ojos  aun no estaban lo suficientemente desarrollados, y por si fuera poco, todo estaba en blanco y negro.



Siendo búho los colores no eran tan nítidos y brillantes como humano, pero había algunos matices, en mi vida como reptil solo percibía contornos y fuentes de calor que estaban distinguidas por tonalidades de rojo y amarillo, durante mis años ratoniles también vi pigmentos en las cosas, creo que fue lo más parecido a ser humano, incluso por las pulgas. Pero sorprendentemente como gato todo eran sombras blancas, grises y negras.



Disfrutando lo que podía de mis ojos abiertos agudice en los siguientes días este sentido, a los dos días ya veía casi perfectamente, por lo que pude presentarme a mi madre al fin.

Era una gata blanca, no muy limpia, pero completamente blanca, que me miraba con sus ojos claros totalmente irisados por el sol, su expresión era de una completa modorra pasiva, y sin embargo algo en su mirada me inquietaba.

Enseguida yo apartaba mis ojos grandes y redondeados de ella, mis hermanos se abrazaban a su pelaje y la lamian, yo prefería mantenerme algo distante, lo que ayudo sin saberlo a mi salvación.

Ese desapego maternal me hizo aparecer ante mis dueños como un gato independiente y listo, curioso y vivaz, lo cual no era del todo mentira. Ellos me cogían más que a ninguno de mis hermanos, parecía claro que se quedarían conmigo. Fue en esos días cuando la vi por primera vez, se llamaba Dawn por lo que dijo Robert, y era hermosa.

No podía evitar alzarme sobre mis patitas delanteras en mi nido de cartón para quedarme mirándola completamente fijo, poseía una belleza anómala y difícil de olvidar, sus labios eran carnosos como los de una muchacha africana que conocí en un cabaret, pero por el contrario su piel eran perlina y tan blanca como la nieve, su cabello, negro (al menos, muy oscuro segun podia apreciar) y tan fuerte y liso como el de los indios en las américas, sus ojos poseian vetas de muchos tonos distintos, como si fueran de varios colores, desmintiendo cualquier clase de influencia puramente Británica en su sangre.

Un día, Dawn se acercó a mí con una sonrisa pícara en su rostro.  Yo la mire como mi sonrisa gatuna y mis patitas delanteras erguidas, mi cuello estirado y mis ojillos aun incoloros bien abiertos. Entre sus manos portaba un pequeño espejo que coloco frente a mí, supuse que ella esperaba alguna clase de reacción graciosa por mi parte, y yo le correspondí, comencé a olisquear la imagen como si no supiera quien era el que estaba frente a mí, pero lo sabía, era yo mismo, y aunque no podia distinguir firmemente el color de mi pelo en esta vida se que era de nuevo igual al de mi vida humana, de un pelirrojo intenso, atravesadoesta vez por rayas mas claras, que supuse blancas. Dawn rió al ver que la miraba expectante, su sonrisa era tan bella como el amanecer en mi Stirling natal.

Después se fue dejándome míseramente solo.



No puedo decir que no me enamore de ella, es muy probable que así fuera, pero también la quise como a una hermana, después de todo ambos cuidábamos el uno del otro, y ella, al fin y al cabo… ya estaba enamorada de otro hombre.